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Pedro Abrego, dueño del Asador Donostiarra de Madrid, Tambor de Oro del 2007

La oposición de PP, PNV y EA respaldó su nombre que ya había sido propuesto en otras dos ocasiones. El CAT debía analizar quince candidaturas.

Ana Vozmediano | DV. San Sebastián

Se llama Pedro Abrego Velasco, nació en la localidad navarra de Lerín en 1927 y es conocido por su labor al frente de dos clásicos de la cocina vasca en Madrid, Txistu y el famoso Asador Donostiarra, lugar escogido por amantes de la gastronomía y por famosos.

Socio de Gaztelubide y asiduo visitante de la ciudad, sobre todo cuando llega la fiesta de San Sebastián, fue propuesto por un particular junto con otros quince candidatos y fue el apoyo de PP, PNV y EA el que le hizo salir adelante frente a su más directa competidora, una mujer vinculada al parque tecnológico de Miramón. Ella, la bióloga Cristina Garmendia, estaba respaldada por el gobierno municipal que forman PSE y EB y contaba con un amplio listado de entidades que consideraban que era idónea para el galardón. Pedro Abrego, que ayer no podía creer que fuera a obtener el Tambor, competía por conseguirlo por tercera vez. Y tras la votación y como no podía ser menos, todo eran felicitaciones.

Cocinero, seguidor de la Real y amante del Orfeón

Los méritos de Pedro Abrego que quieren resaltarse es su especial vinculación con la ciudad a través de sus restaurantes, sus años cerca de la Real Sociedad o del Orfeón Donostiarra, su culto y dedicación a la cocina vasca... Y los años difíciles en los que el simple nombre de sus restaurantes provocaba que algunos rompieran las vitrinas o causaran desperfectos. Su labor se centra ahora en el Asador, con su yerno al frente del Txistu y su próximo proyecto es abrir un restaurante en la capital china, en Pekín.

Su amabilidad y fidelidad al donostiarrismo también han sido citadas, así como su perfil, que encaja en los parámetros más clásicos de este Tambor de Oro: persona vinculada con la ciudad que vive fuera de ella y que difunde su buena imagen en su entorno lejano a San Sebastián.

Los largos años defendiendo ese donostiarrismo se han tenido también en cuenta, así como la especial vinculación de Abrego y su mujer, la donostiarra Julia Almeida, con la fiesta del 20 de enero. Será ese día cuando reciba, en el Salón de Plenos, este Tambor tan vinculado con los sones de Sarriegui, una vez que los más de 5.000 niños de la Tamborrada Infantil inicien sus redobles. Abrego advertía ayer que temía emocionarse demasiado... Es, casi casi, lo que se espera de un Tambor de Oro.