Adiós a Juan Mari Abad, Tambor Mayor de Gaztelubide durante quince años

Juan Mari Abad, en una foto de 2009, sólo un año antes de ceder el testigo como Tambor Mayor./LUSA
Juan Mari Abad, en una foto de 2009, sólo un año antes de ceder el testigo como Tambor Mayor. / LUSA

Falleció ayer a los 83 años de edad, después de una vida ligada a la Tamborrada. En 1957 debutó como tamborrero, en 1995 asumió el mando de la compañía y también fue presidente de la sociedad

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

Era el 20 de enero de 1995. Aquel día un nervioso, y a la par emocionado, Juan Mari Abad subía por primera vez al tablado de la plaza de la Constitución como Tambor Mayor de Gaztelubide. Durante 15 años fue el encargado de arrancar la gran fiesta del día de San Sebastián. En 2009 se despidió del cargo. Y ayer, con el recuerdo de miles de donostiarras que vibraron al ritmo de su bastón de mando, dijo adiós a la vida. Abad falleció por la tarde, a los 83 años.

La vida de este donostiarra, nacido en la Parte Vieja y que en sus últimos años residió en Gros, siempre ha estado ligada a la Tamborrada. Ya desde pequeño se acercaba a la Consti, cuando todavía no había tablado, solo una especie de cuadrilatero a ras de suelo en el que se metían los tamborreros y gentes que cantaban a voz en grito las distintas marchas. «Eran otros tiempos», decía. Pero el paso de los años no le impidió vivir la fiesta como el primer día.

Formó parte de la tamborrada de Gaztelubide desde 1957. Salvo un año, siempre como barril. En 1995 fue cuando cogió el testigo de Manolo Múgica para convertirse en el nuevo Tambor Mayor. Muchas veces recordó con emoción el momento de su nombramiento, que le supuso una gran ilusión. Y comentaba cómo tembló la primera vez que dirigió la marcha de San Sebastián ante los congregados en la plaza. «Aquello fue impresionante y a la vez emocionante», señaló en una ocasión a este periódico.

«Con el paso de los años te vas acostumbrando, pero la emoción sigue, no como la primera vez, pero ahí está ese momento impresionante de la izada, escuchar las campanas de la biblioteca y comenzar los sonos de la Marcha de San Sebastián. Es algo mágico», añadía.

«Escuchar las campanas de la biblioteca y comenzar la marcha de San Sebastián es algo mágico», recordaba

Uno de los momentos más felices fue cuando recibió el Barril de Oro de manos de sus tres hijos

En 2009 dejó paso a José Ramón Mendizabal como Tambor Mayor. Aquel año asumió la presidencia de la sociedad, cargo que ocupo durante dos años. Lloró cuando abandonó el tablado sabiendo que el año siguiente no estaría al mando, aunque nunca se arrepintió de su decisión. «Además, el Mendi lo hará bien», aseguró. Pero la vida todavía le deparaba grandes satisfacciones. Una de ellas llegó en 2012, cuando su sociedad de toda la vida le entregó el Barril de Oro, el máximo galardón que entrega Gaztelubide. El premio supuso para él una gran alegría, más cuando se lo entregaron sus propios hijos que hoy le despiden: Jon, Oscar y Silvia.

Una vida en txuri urdin

Abad fue el socio número 57 de la Real Sociedad, desde 1948. Siempre fiel a los colores txuri urdin, independientemente de los buenos o los malos momentos. «Si eres de la Real, eres de la Real», señalaba en un reportaje de DV. Recordaba el ascenso en Puertollano del 67. También guardaba espacio en su memoria para el gol de Zamora en Gijón, o en el final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid y el paradón de Arconada.

A su espalda quedan infinidad de historias, como los viajes a los centros vascos de América, sobre todo al de Argentina, cuando Abad descubrió el arraigo que la tierra seguía teniendo entre los descendientes de quienes emigraron hasta allí. O constatar los cambios en la Consti, donde los chavales no acudían a gritar sino a tocar sus tablas y palillos.

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