Alberto Ruíz de Alegría: «Son ya 20 años ayudando a jóvenes con dificultades»

Alberto Ruiz de Alegría./
Alberto Ruiz de Alegría.

Alberto Ruíz de Alegría, director técnico Norbera

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

La Fundación Izan promovió la apertura del programa Proyecto Hombre para la atención integral de drogodependientes y sus familias, allá por la década de los 80. Pero en 1997 amplió su ámbito de actuación creando el programa Norbera para abordar las diferentes problemáticas propias de aquellos adolescentes que estén en situación de riesgo o desprotección. En total, más de 20 años de trabajo, que les han hecho merecedores del respeto y afecto de aquellos a quienes han ayudado y, ahora, de una Medalla al Mérito.

-¿Cómo reciben este premio?

- Para el equipo de Norbera es un honor y una gran alegría. Pienso que reconoce la labor que hacemos apoyando a adolescentes y sus familias. Además, el hecho de abrir un programa, desarrollarlo y que en la ciudad en la que trabajas te lo reconozcan es algo muy bonito.

- ¿Cómo es el trabajo que realizáis en Norbera?

- Atendemos a chicos y chicas de entre 13 y 17 años. Asignamos dos profesionales, uno de referencia al menor y otro a su familia y hacemos un abordaje desde tres ópticas. Una en clave de adolescencia, entendida como una etapa evolutiva con características propias y diferentes comportamientos. Una segunda en clave familiar porque las familias en ocasiones puede estar en los orígenes pero siempre están en la solución. Y en tercer lugar con un enfoque más individualizado, conociendo la historia de cada uno.

- ¿Y qué tipo de problemáticas abordáis?

- Desde luego no solo tema de drogas. En 2017 la mitad de los chicos que llegaron no eran consumidores de droga ilegal. La problemática que atendemos es muy amplia. Hay consumos incipientes de droga, pero también tensiones en el ámbito familiar, dificultades en el ámbito escolar, aislamiento social... Atendemos a jóvenes que prácticamente no salen de casa y a otros que apenas la pisan.

- ¿Y cuál es vuestro objetivo con ellos?

- No queremos hacer adultos de golpe. Si atendemos a una chica o a un chico de 14 años y termina nuestro programa a los 16 sigue siendo una persona de esa edad con esas características. Buscamos ayudarles a vivir esa etapa, reconocer sus emociones, a pensar... Y el trabajo con la familia es muy importante, revisar cuál es el clima que tienen en casa, ver cómo desarrollan las gestiones afectivas...

- ¿Durante estos 20 años habéis llenado un vacío existente?

- Fundación Izan puso primero Proyecto Hombre. Pero se identificaba demasiado con la palabra drogodependiente y nos parecía una barbaridad relacionar esto con menores de edad con otros problemas. Entonces fuimos poniendo en marcha este proyecto. Y a la vez se estaba construyendo todo el soporte de protección a menores en Gipuzkoa.

 

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