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Hace 55 años, la Tamborrada Infantil tuvo 'generalísimo'

Francis Franco, en el balcón del Ayuntamiento. / FONDO MARÍN / PACO MARÍ
Francis Franco, en el balcón del Ayuntamiento. / FONDO MARÍN / PACO MARÍ

1964 Francis Franco, nieto del dictador, presidió el desfile en aquella edición, en que se inauguró el busto de Sarriegui |

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUI

En la Tamborrada Infantil de 1964, todas las miradas se dirigían hacia un niño. El general de las tropas infantiles no era otro que Francis Franco, nieto del dictador, bajo la mirada de su abuela, Carmen Polo.

La sorprendente imagen no se daba por primera vez. Resulta que en la Semana Grande de 1963, con la excusa de la celebración del 150 aniversario de la destrucción y renacimiento de la ciudad, se organizó una Tamborrada Infantil el 18 de agosto. La experiencia no se repetiría, pero serviría para que la familia Franco, en su habitual veraneo en la ciudad, conociese la Tamborrada Infantil y 'enchufase' a Francis como general.

La vivencia le gustó tanto a aquel chaval de nueve años que Francisco Franco Martínez Bordiú, primogénito de Cristóbal Martínez-Bordiú y Carmen Franco, quiso regresar y repetir el 20 de enero. Vino la víspera, acompañado por su abuela, Carmen Polo de Franco, «la esposa de Su Excelencia el Jefe del Estado».

«¡La locura! El forastero que llegara a San Sebastián anteanoche por vez primera, ante aquel jolgorio, alegría y tamborreo se creería que todos los donostiarras se habían vuelto locos»

«La ilustre dama y su nieto fueron recibidos en el Hotel María Cristina por»..., por toda la plana mayor militar, religiosa y civil, a su llegada en la tarde del día 19. Ya el día de San Sebastián, ambos acudieron a la Casa Consistorial, donde, como informó DV, «ocupó la ilustre dama el balcón central del Ayuntamiento, siendo acogida su presencia con entusiastas y cordiales aplausos, renovados al salir a la terraza su nieto Francisco Franco Martínez Bordiú, para pasar revista a las compañías de niños perfectamente alineados en el parque».

Francis daba la talla a caballo, pero cuando acompañó a pie hasta su carroza a la Bella Easo, la jovencita María Pilar Tellería, la diferencia de tamaños le delataba como el niño que era. «Seguidamente, se recibió a la Bandera Nacional con todos los honores y se inició el desfile por las calles de la ciudad, acogido con entusiastas aplausos». Por la tarde, el general infantil nieto del 'generalísimo' seguiría jugando a los soldaditos en el Museo Histórico de Miniaturas del Castillo de la Mota.

Por lo demás, el día de San Sebastián de hace 55 años destacó por la inauguración, en la plaza del mismo nombre, del busto dedicado a Raimundo Sarriegui, entre las banderas de todas las tamborradas. El busto era obra de José Lopetegui, escultor y presidente de la Federación Guipuzcoana de Pelota. A partir de entonces, pasaría a ser lugar de parada obligada para las tamborradas. Recuerden que entonces se situaba en el extremo de la plaza próximo a la calle Narrica y que la figura del tamborrero no se le uniría hasta 1972.

«Aquí somos así»

En el 'Sirimiri' del 21 de enero de 1964 describían con entusiasmo la fiesta de entonces: «¡La locura! El forastero que llegara a San Sebastián anteanoche por vez primera, ante aquel jolgorio, alegría y tamborreo se creería que todos los donostiarras se habían vuelto locos. Pero, al apreciar cómo esos mismos donostiarras, con clavo o sin él, haciendo de tripas corazón, se entregaban chinchos, chinchos a su trabajo en la mañana, se habrán convencido de que este es un pueblo único, sin igual. Pero no es esto lo más gordo sino que ya ayer se hablaba de planes y de caldereros. No salimos de una y ya entramos en otra. Aquí somos así».

 

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