Esther Ferrer: «No sé por qué me han elegido a mí, pero me conmueve»

La artista donostiarra, Esther Ferrer./J. USOZ
La artista donostiarra, Esther Ferrer. / J. USOZ
Esther Ferrer, artista

La artista donostiarra asegura que «ya era hora» de que hubiera una mayor presencia femenina entre los candidatos que optan al Tambor de Oro

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

La artista Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) no oculta su satisfacción porque este año la presencia de nombres femeninos se haya impuesto entre los candidatos al Tambor de Oro. Tampoco esconde su agradecimiento y alegría por estar entre todas ellas. «Me siento conmovida», asegura. No obstante reconoce que ha sido «una sorpresa» y que no puede evitar sentirse «rara» por haber sido nominada.

- Dice sentirse rara con esta nominación, ¿por qué?

- Me siento así cuando me pasan estas cosas. Me digo, '¿por qué me han elegido a mí?'. Me da la sensación de que tenían que haber seleccionado a otra gente que haya hecho cosas que hayan merecido la pena. Es una sensación que me desestabiliza.

- Pero imagino que también le generará sentimientos positivos.

- Sí, por supuesto. Doy las gracias a los que me han votado, es algo que me conmueve. Pero no creo que haya hecho nunca nada que merezca algo a este nivel. Por eso mi primer sentimiento es de sorpresa, porque con la cantidad de gente que podían haber elegido... Me pasa siempre. Me gustaría saber qué ha motivado su elección. Supongo que habrá razones que puedo llegar a comprender y otras ajenas. Pero sé que si lo han hecho, lo han hecho sinceramente.

- ¿No cree que sea un galardón que podría llegar a merecerse, aunque sea por su reconocida trayectoria como artista?

- Seguramente los que han votado es porque han pensado que lo merezco. Pero eso no quiere decir que la persona en cuestión se lo crea.

- ¿Qué le parece que de entre cinco candidatos haya cuatro mujeres?

-Me parece muy bien. Porque ya era hora de cambiar la tendencia. Porque si hubiera sido a la inversa no os hubierais dado cuenta. Pero como es algo insólito os sorprende. Estamos intentando cambiar esto desde hace tiempo. Y vivimos en un momento de concienciación más amplio que toca estratos de la sociedad que hasta ahora no se sentían concernidos de que el cambio es necesario y que hay que poner medios para que esto se produzca.

- ¿Qué le parece que la elección del Tambor de Oro esté ahora en manos de los donostiarras?

- Me parece estupendo. Hay cinco candidatos y hay un poco para todos los gustos. Está muy bien que sea el ciudadano quien lo vote y creo que así será mucho más democrático, con menos intereses y prejuicios creados.

- Lleva muchos años viviendo lejos de San Sebastián, ¿añora la ciudad donde nació y creció?

- Añoro sobre todo el mar. Añoro en parte la forma de vivir mucho más relajada y tranquila que veo cuando voy. Una ciudad de provincias pequeña, y tan bonita como San Sebastián, que tiene esos paseos tan maravillosos. Me acuerdo que la primera vez que me fui de Donostia para ir a Madrid a estudiar añoraba el Paseo Nuevo. Cuando salía a la calle tenía una sensación de inquietud, y era porque estaba buscando el mar. Esa sensación de espacio, de apertura... Por no hablar del paisaje que tiene y la gastronomía, evidentemente. Y claro tengo muchos amigos allí y unos recuerdos maravillosos de allí.

Datos

Vida de artista
Su obra de inscribe en la corriente de arte de vanguardia, minimalista y conceptual. Pionera del perfomance, ha hecho del arte en acción su principal medio.
Premios
En 1999 fue una de las representantes de España en la Bienal de Venecia y en 2014 fue galardonada con el Premio Velázquez de Artes Plásticas, entre otros.

- ¿Alguno en especial?

- Me acuerdo especialmente de la asociación artística de Gipuzkoa, de las cosas que hacíamos. Me acuerdo de aquellas tardes en las que salíamos mi hermana y yo y nos veíamos todo lo que había que ver en San Sebastián, como exposiciones o conferencias.

- ¿Y su camino como artista fue fácil?

- Creo que la mayoría de los artistas nunca tienen un camino fácil. Yo nací en el 37 y he vivido casi todo el franquismo en Donostia. Con todo lo que suponía. La situación en España me hizo tomar la decisión de irme, y era un riesgo. Podía resultar bien o mal. Pero para mí llegó un momento que me resultaba muy difícil soportar el sistema. Cuando volví de un viaje de Estados Unidos organizado por John Cage en el 73 dije, 'ya lo he soportado mucho tiempo, me voy'.

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