Euskal Billera Infantil persevera en Santa María

Los niños de Euskal Billera en la misa de Santa Maria que ha oficiado el obispo./Lusa
Los niños de Euskal Billera en la misa de Santa Maria que ha oficiado el obispo. / Lusa

La tamborrada cierra la misa presidida por Munilla en honor al Santo Patrón con protagonismo especial del Orfeón Donostiarra

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

El obispo Munilla ha dedicado su homilía de este sábado en la basílica Santa María a la virtud de la perseverancia, encarnada en la vida del santo patrón de la ciudad, el mártir San Sebastián, un valor bien encarnado por la Tamborrada Infantil de Euskal Billera que cada año accede al templo a la chita callando y corona la eucaristía con una espectacular Marcha de San Sebastián, acompañada por el órgano barroco y las voces del Orfeón Donostiarra. El rito se ha repetido una vez más y los pequeños tamborreros han culminado con sus redobles una Misa Mayor, con la vista puesta en la Virgen del Coro y en la figura de San Sebastián, que el obispo ha finalizado con un «Gora San Sebastián».

El cielo ha dado una tregua hasta para los feligreses, que desde las 10 de la mañana estaban convocados a la eucaristía en honor al santo patrón en la basílica Santa María de la Parte Vieja donostiarra. En la calle, los equipos de limpieza disputaban el pavimento a las tamborradas que salían a desfilar por la mañana.

Los bancos de la iglesia han ido llenándose poco a poco y el coro ha ido recibiendo a cantores de todas las edades dispuestos a acompañar la liturgia con el clásico repertorio que se interpreta en esta ocasión: la ‘Missa Choralis,’ de Licinio Refice, en diferentes partes de la misa; el Nigra Sum, de Pau Casals, en el ofertorio; y el ‘Salmo 43’, de Felix Mendelssohn, cantado durante la comunión.

El director del Orfeón, José Antonio Sainz Alfaro, no ha querido perderse la cita, pese a que ha estado aquejado en los últimos días de ese trancazo que ha afectado a toda la población, y ha cogido la batuta para dirigir a un coro compuesto por miembros adultos del Orfeón, integrantes del Orfeoi txiki, el Orfeoi gazte, ex miembros del Orfeón y también por cantores de la Escolanía de San Ignacio. Loreto Aramendi ha sido la encargada de tocar el órgano.

Autoridades

Entre las autoridades presentes en el templo, el alcalde de la ciudad, Eneko Goia, y los concejales del gobierno municipal Miren Azkarate, Pilar Arana, Jon Insausti y Miguel Ángel Díez. José Ignacio Munilla, quien ha concelebrado la misa con medio centenar de sacerdotes incluido el párroco Edorta Kortadi, ha saludado al inicio de la eucaristía a los televidentes de Teledonosti, que ha emitido en directo el oficio religioso por primera vez.

Hasta la mejora del tiempo le ha cogido con el pie cambiado al obispo, quien ha utilizado «las condiciones meteorológicas adversas» como parábola para su homilía. «A mal tiempo buen cara, dice el conocido refrán, y hétenos aquí un año más celebrando nuestra fiesta patronal de San Sebastián en medio de unas condiciones meteorológicas nada favorables, con la convicción decidida de quien no se arredra ante las adversidades, sino que está dispuesto a vivir la fiesta con entusiasmo haciendo de la necesidad virtud; incluso, dispuestos a aderezar nuestro ánimo con un toque de sentido del humor hacia nosotros mismos y hacia nuestras circunstancias».

Munilla ha señalado que «la lucha contra la adversidad» forma parte del camino que Dios ha dispuesto para su pueblo y, por ende, «la perseverancia» es un valor del cristiano. «A nuestro patrono San Sebastián, así como a nuestra patrona la Virgen del Coro, les pedimos el don de la perseverancia», ha finalizado.

Los perseverantes tamborreros de Euskal Billera han irrumpido al final de la misa y sus mandos, el Tambor Mayor Markel Baranda y la Aguadora Mayor Nerea Margareto, se han descubierto en el altar y han depositado un ramo de claves blancos y azules, antes de dirigir a la tamborrada en la Marcha de San Sebastián. «Sed buenos ciudadanos y tocad en son de paz, ¡Gora Sebastian Santua!», ha finalizado Munilla, mientras el alcalde miraba impaciente su reloj porque 5.000 tamborreros esperaban en Alderdi Eder.

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