Comienza el día grande de San Sebastián con una Izada protagonizada por Richard Oribe

Vídeo: Así comenzó la fiesta durante la Izada en la plaza de la Constitución. / J.M. López

Con la Izada de la bandera de la ciudad comienzan las 24 horas más intensas de San Sebastián

JORGE F. MENDIOLA San Sebastián

Ya está aquí la Tamborrada, la fiesta grande de una ciudad que vibra en cada esquina con las marchas de Sarriegui interpretadas por barriles y tambores. La Izada de la bandera y una siempre emotiva Marcha de San Sebastián interpretada por la tamborrada de Gaztelubide han dado inicio a las doce en punto a una fiesta que será más intensa y masiva que nunca, al coincidir en fin de semana y pese a la lluvia que al menos dejó libres los primeros minutos.

Se temía muy mal tiempo y la lluvia ha respetado el momento clave del inicio de la fiesta, aunque 20 minutos después ha obligado a desplegar los paraguas de quienes presenciaban la Izada. Afortunadamente la cantidad caída no ha aguado los primeros compases de la Tamborrada.

Bastón en alto. Prevenidos, silencio. Suenan las campanas de medianoche y la plaza de la Constitución estalla de júbilo. También sus alrededores, la Parte Vieja y los corazones de todos los donostiarras, por muy lejos que les tocara estar de su hogar. Con emoción y solemnidad, Gaztelubide rasgaba las nubes y elevaba la Marcha de San Sebastián al cielo para dar inicio a estas 24 horas de una fiesta sin igual en el mundo.

Como alcalde, Eneko Goia tenía el honor de izar por tercera vez la bandera en la antigua biblioteca municipal. En los balcones del edificio, los remeros de la trainera Donostiarra, invitados por el Ayuntamiento, vibraban al ver la marea blanquiazul bajo sus pies. Rafal Dutkiewicz, alcalde de Wroclaw -localidad polaca que compartió con Donostia la Capitalidad Cultural Europea en 2016-, también se dejó mecer por el ambiente. La anterior vez que vino estaba enfermo y esta vez se ha sacado la espina.

En la Izada han participado 107 representantes de las tamborradas de los barrios, una invitación que se repite cada año desde 1999 y que contribuye a ahondar el arraigo de esta ceremonia. No han faltado los dantzaris de Kresala, que ya se han convertido en habituales con sus coreografías diseñadas para la ocasión. Entre cánticos y aplausos, tambores y barriles han ido desgranando en este inicio festivo el repertorio oficial del maestro Raimundo Sarriegui, con Donostiako Antzinako Martxa, Diana, Caballería de Gallos, Tatiago, Gau Ibilera, Polka, Retreta, Caballería de Viejas e Iriyarena. Melodías todas ellas que erizan la piel de solo escucharlas.

Como había anunciado el Tambor Mayor de Gaztelubide, José Ramón Mendizabal, ha sido la de esta Tamborrada 2018 una Izada clásica, «sin tanta parafernalia» como en pasadas ediciones. El momento tiene la fuerza suficiente como para no necesitar de más aderezos y lo vivido esta noche vuelve a confirmarlo.

Richard Oribe, Tambor de Oro 2018, aceptó la propuesta de subir al tablado de la Consti para ser recibido con clamor por el público que abarrotaba la plaza, en la que no hizo aparición la lluvia. El nadador paralímpico se siente querido y admirado y al unirse a las filas de ‘Mendi’ ha podido hacer realidad otro sueño. El acto inaugural se cierra con la Marcha de San Sebastián, bis, esta vez con la dirección de Manolo Pajares, directivo de la sociedad a quien Gaztelubide quiso homenajear al cumplir medio siglo en labores organizativas de la tamborrada.

Gaztelubide abrió la espita, como es tradición desde hace 84 años, y le siguen durante esta larga noche Umore Ona, Txofreko Lagunak, Antxeta y Lagun Garbiak en Gros; Lur Gorri y Kañoyetan en la Parte Vieja; Berio, Atotxa Erreka, Real Club de Tenis, Sansustene y Zubi Musu en el Antiguo; Irurak, Jolastokieta, Leosiñeta y Bertsolari, Altzako Koxkorra, Gurea y Boskotarrak en la zona de Altza-Intxaurrondo; Ur Zaleak, Loiolatarra y Mardan en el área de Loiola, Egia y Martutene; Ondar Gain, Espai Catalunya, Los Corcones y Kaialde en el Centro; y Amaratarra, Donosti, Erriberatarrak y Santiagomendi en la zona de Amara, Riberas de Loiola y Morlans.

Estas 29 compañías salen puntuales a medianoche o incluso antes, pero muchas más continúan con sus redobles durante la madrugada. Hasta que el reloj de la plaza de la Constitución complete dos vueltas enteras y se ice la bandera a las doce de la noche del sábado, desfilarán por las calles de Donostia más de 17.800 personas, entre ellos 4.589 tambores y 11.500 barriles y herradas, repartidos en 143 tamborradas, cifras de récord que se superan año tras año y que hacen de esta, en palabras del alcalde, una celebración «absolutamente incomparable».

Los txikis se adelantaban la tarde de este viernes para calentar el ambiente aunque la noche está siendo menos fría que la del 20 de enero del año pasado. La lluvia, tan temida esta vez por padres y niños en vista de las pervisiones anunciadas, no estropeó tampoco los cada vez más numerosos desfiles de tamborradas en la tarde de la víspera.

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