Gorka Laboa: «La sonrisa de las niñas compensa todo el esfuerzo realizado»

Gorka Laboa./MICHELENA
Gorka Laboa. / MICHELENA

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

En 1988 un grupo de padres decidió crear el Club de Gimnasia Rítmica de Donostia para que sus hijas e hijos pudieran disfrutar de esta disciplina deportiva. Desde entonces esta entidad ha conseguido, a base de horas de trabajo de voluntarios y familias, hacerse su hueco en la ciudad y permitir la práctica de este deporte minoritaria a más de 2.000 niñas -y también algunos niños-, las cuales han conseguido alcanzar metas muy altas en la gimnasia. Gorka Laboa, vicepresidente del club, habla en nombre de todos ellos.

- ¿Cuál ha sido la 'gasolina' que ha mantenido con vida tantos años el motor de este club?

- El esfuerzo de todas esas familias y voluntarios que durante 30 años han formado parte del club y que han dedicado mucho tiempo a sacarlo adelante para que niñas y jóvenes puedan practicar gimnasia rítmica. Han sido horas de entrenamiento, de organización de torneos, etc. Eso sí, es una dedicación que se compensa en el día a día cuando ves la ilusión y las caras de felicidad con las que van a entrenar y a competir las niñas. No tiene precio.

«La Medalla es un premio a todas esas familias y voluntarios que han dedicado su tiempo»

- ¿Cómo recibieron la noticia de que habían sido galardonados?

- Sorprendidos. No nos lo esperábamos. La nominación ya nos pareció fantástica. Sabíamos que había otra veintena de candidaturas increíbles. Y las gimnastas y entrenadoras también están entusiasmadas.

- El camino no ha sido fácil.

- No. Nos encontramos con muchas dificultades. Por ejemplo, nuestro deporte necesita un montón de horas de entrenamiento. Hay que calentar bien para evitar lesiones, lo que supone muchas horas de pista en polideportivo. Conseguir esto nos ha costado negociaciones muy duras con el patronato. Pero competimos a nivel nacional con resultados a la altura de equipos que tienen cedidos polideportivos completos, sin límites de horarios. Nosotros no tenemos eso. Y luego está el tema económico. La sostenibilidad cae íntegramente en las aportaciones de las familias.

- ¿El cierre del polideportivo de Altza también os ha afectado?

- Sí, desde entonces estamos sin sede. Todas las gestiones las hacemos desde nuestros domicilios y no podemos atender a las familias como nos gustaría. Nuestro reto es que, allá por 2020, cuando podamos volver, tengamos una parte del polideportivo dedicado a la gimnasia rítmica y disponer de un pequeño local para la parte administrativa.

- ¿Qué otros retos se ponen?

- Conseguir un patrocinador a largo plazo que pueda sufragar alguno de los gastos. Pero sobe todo que sigamos con nuestra actividad deportiva.

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