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Como un niño donostiarra

Martín Llade
MARTÍN LLADE

Debido a mi trabajo en Radio Clásica llevo más de una década sin coincidir en mi ciudad el día de San Sebastián. Por eso ahora que soy padre no veo el momento de poder mostrarle a mis hijos, de cinco y dos años, la magia de esta festividad. Porque se me ocurren pocas cosas más hermosas que ser un niño donostiarra el 20 de enero. No sé cuántas ciudades habrá en el mundo en las que grandes y pequeños celebren el mismo acontecimiento en pie de igualdad casi absoluta.

Ya de niño me preguntaba por qué las compañías de las personas mayores no se vestían con la imaginativa riqueza que las de los colegios, con sus inagotabables combinaciones de colores y peculiaridades como la sustitución del morrión por el gorro napoleónico o uno de inspiración escocesa. Esa experiencia, además, constituía un punto y aparte en nuestra educación. Porque si el resto del año podíamos ser algo movidos en clase, el día de Donostia todos desfilaban con una marcialidad y una elegancia insólitas, sin perder el compás, sonriendo lo justo al reconocer entre el gentío a la familia. Una lección de auténtica responsabilidad y de compañerismo que en aquellos tiempos que con más frecuencia visita mi memoria de lo sentimental, los años 80, sólo era enturbiada ocasionalmente por la lluvia y el difícil panorama que se vivía aquí.

Este 20 de enero lo tendré que pasar en Madrid con el pesar de perderme una vez más la izada, el delicioso aroma al pasar delante de las sociedades y el emocionante resonar de Iriyarena o la Polka en la 'Consti'. Así que creo que la noche del 19 me prepararé unas gulas (las angulas son ya criaturas mitológicas), me encasquetaré un arrugado gorro de cocinero y les pondré a mis hijos, Maia y Mikel, la Marcha de San Sebastián del entrañable Raimundo Sarriegui para seguirla a golpe de cuchara en la encimera de la cocina.

Es más que probable que no entiendan porqué hago esto, pero no importa. Estoy seguro de que un día, ya todos juntos en la Bella Easo, serán capaces de vivirlo como yo.

 

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