Ramón Saizarbitoria, Peter John Brown, Andresa Portugal, la Hospitalidad Virgen de Lourdes, y Joaquín Pérez Iriarte reciberon emocionados y agradecidos las medallas al Mérito Ciudadano de San Sebastián en las horas previas al inicio de la Tamborrada 2012.
Cinco sencillos ciudadanos fueron galardonados ayer en el Ayuntamiento por su trabajo desinteresado en favor de San Sebastián. El alcalde Juan Karlos Izagirre entregó en una solemne ceremonia en el Salón de Plenos las medallas al Mérito Ciudadano que este año han recaído en el escritor Ramon Saizarbitoria, la pescatera Andresa Portugal, el profesor de baile Peter Brown, el vecino de Txomin Enea Joaquín Pérez Iriarte, y en Mari Nieves Saenz en representación de la Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes. Los galardonados pronunciaron palabras emocionadas, rodeados de familiares y amigos, en el prólogo de la Tamborrada 2012, fiesta grande de San Sebastián que comenzó solo unas horas después.
La sala del Ayuntamiento de San Sebastián se quedó pequeña para acoger la entrega de las Medallas al Mérito Ciudadano
La gran sala del Ayuntamiento de San Sebastián se quedó pequeña una vez más para acoger la emotiva ceremonia de entrega de las Medallas al Mérito Ciudadano, conducida este año por los actores Ramon Agirre y Ainhoa Aierbe. Acudieron al Salón de Plenos el conjunto de la corporación, el viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, (en representación del Gobierno Vasco), el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, la presidenta de las Juntas Generales, Lohitzune Txarola, y Rafal Dutkiewicz, alcalde de Wroclaw, ciudad polaca que comparte con San Sebastián la Capitalidad Cultural Europea 2016.
Un ameno vídeo proyectado en una gran pantalla permitió a todos los presentes conocer someramente historia y méritos de los galardonados. Como dijo Juan Karlos Izagirre en su alocución no son ellos quienes deben dar las gracias sino la ciudad de San Sebastián porque su trabajo «ha ayudado a hacer una Donostia mejor, una ciudad más amplia, diversa y dinámica, con distintos pensamientos y sensibilidades».
Entrega de Medallas al Mérito Ciudadano
Peter Brown se condujo lentamente hasta el escenario ayudado por un bastón. Allí tres pequeñas bailarinas le hicieron una reverencia entre el aplauso general. Sus 85 años apenas dejaban ver una vida dedicada al baile, que ha permitido que medio centenar de personas como Alicia Amatriain o Iratxe Beorlegui, triunfasen en escenarios de todo el mundo. Su palabras fueron de «profundo agradecimiento a la ciudad».
Joaquín Pérez Iriarte ha presidido durante 22 años la Asociación de Vecinos de Txomin Enea. Ayer apenas podía hablar. Cada vez que se arrancaba tenía que parar porque la emoción podía con él. No se fue sin antes dar un consejo al concejal de Urbanismo : «Sé prudente, realista y no hagas proyectos de 4 y 8 años. Y, por favor, consensúa entre todos los partidos». Se refería a la operación de Vivienda de Txomin Enea.
Ramón Saizarbitoria, Peter John Brown, Andresa Portugal, la Hospitalidad Virgen de Lourdes y Joaquín Pérez Iriarte recibieron las Medallas al Mérito Ciudadano
Andresa Portugal llegó en silla de ruedas conducida por su hija Agurtzane. A sus 96 años se ha pasado siete décadas vendiendo antxoas sobre una tabla de madera, en la calle, junto a la Bretxa. Dijo en las entrevistas que el contacto con la gente es lo que le ha dado vida. Sólo tuvo que pronunciar un «ezkerrik asko» para meterse en el bolsillo a todos los presentes en la ceremonia.
Mari Nieves Sáenz recibe la medalla al mérito en representación de la Hospitalidad Virgen de Lourdes, una asociación de 500 voluntarios de toda edad y condición que organiza y costea de su bolsillo cada año el viaje de 300 enfermos al Santuario de Lourdes. Emocionada, pasó el testigo al bertsolari Fernando Loiola, voluntario de la asociación, para que pusiera el broche a su intervención.
Pero quizás las palabras más emotivas las pronunció el escritor abertzale y euskaltzale Ramón Saizarbitoria, quien recordó al recién fallecido Txillardegi, a Vicente Echegaray, a Bilintx, y a Serafín Baroja. Asumió la crítica de que la literatura vasca ha sido «más comprensiva con la violencia que compasiva con las víctimas» y aunque afirmó que «las letras vascas son plurales», dijo no ser «el único que se arrepiente por no haber estado lo suficientemente cerca de quienes han sufrido la violencia». Se mostró convencido de que los escritores vascos «harán en el futuro un relato leal de lo que nos ha ocurrido», que se podría resumir en que «la violencia solo ha generado sufrimiento y que ninguna causa noble puede recurrir a ella».





