Las marchas de Sarriegui de la Tamborrada 2012 suenan hoy hasta en el fin del mundo. «No importa si no nos entienden o nos toman por locos. Es el día de San Sebastián y hay que celebrarlo como si estuviéramos en casa». Así lo aseguran muchos de los donostiarras que, pese a encontrarse en los lugares más recónditos del planeta, no renuncian a la Tamborrada 2012.
La Tamborrada 2012, en China
Algunos no han podido esperar al 20 de enero y adelantaron al sábado los festejos de la Tamborrada 2012. Ése es el caso de quienes residen en China, donde los rataplanes han tomado en 2012 la calle. «La de este año ha sido una tamborrada en toda regla, incluso el tiempo nos acompañó con el xirimiri», asegura Estibalitz Gete, tambor mayor de la formación creada en 2009 en la euskal etxea de Shanghai, donde se han visto obligados a agudizar el ingenio para desfilar por la vía pública sin buscarse problemas.
En China celebraron la Tamborrada 2012 desfilando por la calle, a pesar de las estrictas autoridades del país
«No es fácil hacerlo como en Donosti, cortando el tráfico –reconoce Gete–, pero hemos podido buscar la fórmula sin llamar la atención de las autoridades más que estrictas del territorio chino en el que residimos. Queríamos desfilar haciendo paradas en bares para tomar el pote, como lo haríamos en casa, así que decidimos hacerlo en la larguísima calle peatonal Lao Wai Jie. Nuestra ruta, bautizada como ‘SHEE Danborrada Around the World Tour 2012’, visitó, entre otros, Kuluska, el bar restaurante vasco de Shanghai, donde se celebró la tradicional cena con 65 asistentes».
Días antes, informaron a los responsables de los bares y finalmente, incluso lograron que la música sonara en los altavoces exteriores de los negocios. «Tocamos delante de cada uno de ellos ante la mirada atónita de espectadores chinos y extranjeros, que sacaron muchas fotos a nuestra treintena de tamborreros. Salimos con los uniformes que estrenamos hace un año, pero los tambores y barriles han sido estilo chino, ya que la nuestra es una tamborrada con toque oriental», subraya Estibalitz Gete.
Nostalgia de la Tamborrada 2012
Esa misma noche, la nostalgia de cerca de un centenar de donostiarras se apoderó de París ante la Tamborrada 2012. El tenor Euken Ostolaza ejerció de cocinero en una cena con menú típico de sidrería, en cuya preparación ayudaron Jon Mirena Gezala, director del coro Anaiki e hijo del txistulari de Lezo Polentzi Gezala, y Sébastien Daguerre, presidente de euskal etxea de la Ciudad de la Luz. Todos degustaron la ‘galette des rois’, que «es como la pantxineta donostiarra, aunque rellena con una ‘frangipane’ hecha con almendras frescas; una auténtica delicia». «Cantamos todos juntos varias veces la Marcha de San Sebastian de Sarriegi. Al final de la ‘soirée’, bailamos con muy buen humor todo tipo de danzas, fandangos y valses vascos», cuenta Ostolaza.
Desde China hasta Nueva York los donostiarras quisieron disfrutar de la Tamborrada 2012
Esta pasada medianoche, dos tamborradas sonaban simultáneamente en Madrid. La del restaurante Jai Alai incorporaba, por primera vez en sus 46 años de historia, a tres aguadoras de Anastasio, encargadas de izar la bandera. «En cuanto acabemos de tocar, nos vamos a Donosti, para hacerlo mañana allí», aseguraba Manu Aramburu. En el restaurante Guipúzcoa de la Casa de Campo, tras una cena que reunió a 200 personas, los 50 tambores y barriles de la euskal etxea animaron la velada dirigidos por José María Arana Arbide. Cecilia Arana Jauregi ejercerá de Tambor mayor de la tamborrada infantil que tocará el domingo frente a su euskal etxea.
La de Barcelona acogió ayer a 300 personas dispuestas a disfrutar de una cena algo más económica -«los tiempos no están para muchas alegrías»- y de la retransmisión de la izada de bandera en pantalla grande. Otra cita similar tenía lugar en A Coruña.
También en Nueva York habrá cena, pero se celebrará mañana. «La hacemos desde que hace 5 años nos visitó Gaztelubide», indica Itziar Kobayahi. En el Centro Vasco Necoechea de Argentina esperarán al día 28. Entonces, su tamborrada animará una multitudinaria cita con cientos de invitados.





