¡Y pensar que la Clásica San Sebastián-San Sebastián pudo haber sido la prueba San Sebastián-Bilbao! «Cuando imaginamos la prueba planteamos el modelo de la Milán-San Remo o la París-Roubaix y hacer una carrera entre Donostia y Bilbao. Al final optamos por dar protagonismo a Gipuzkoa y situar el punto caliente de la prueba en Jaizkibel, el punto escalable más alto del territorio». Lo dice Jaime Ugarte, 'alma mater' de esta carrera que vivió su primera edición en 1981. El equipo de Organizaciones Deportivas El Diario Vasco (ahora Organizaciones Ciclistas Euskadi) ha dirigido durante tres décadas la prueba como una cuadrilla de amigos, pero con eficiencia profesional. «Año tras año las entidades internacionales del ciclismo daban la máxima puntuación a nuestra organización».
Ugarte se 'retiró' en la pasada edición («llevaba 60 de mis 75 años vinculado al ciclismo y es tiempo de descansar») y José Luis Arrieta es el nuevo presidente. Los dos, junto a todos los compañeros del equipo (y la viuda del recordado Iñaki Lete) estarán el próximo domingo en el Ayuntamiento para recibir el Tambor de Oro que premia la labor de la prueba al difundir la imagen de San Sebastián en el mundo. «Cada año millones de europeos siguen la carrera a través de Eurovisión, con las impresionantes imágenes de la bahía de La Concha, pero la audiencia aumentará ahora porque Asia y los países del Pacífico también retransmitirán la Clásica».
Casi 200 voluntarios colaboran cada año para hacer posible la carrera. «Ellos y los aficionados son los destinatarios del Tambor», dice Ugarte. «Como EL DIARIO VASCO, y las instituciones, y Kutxa y ETB, claves en el mantenimiento».
Ugarte agradece a la Peña Anastasio que presentara la candidatura y destaca que «cualquier otro de los propuestos merecía el Tambor».





