José Mari, donostiarra y residente en Hondarribia, tiene una historia que demuestra que la vida es caprichosa. A sus 72 años, desde hace tres tiene un parentesco muy especial: es primo bisnieto del compositor de la marcha de San Sebastián: Raimundo Sarriegui.
Durante más de 30 años ha sido tamborrero del Club Atlético San Sebastián, y siempre tenía sus más y sus menos con otros componentes de la misma, ya que su apellido era Sarriegui, y él fardaba de ello, mientras los demás se lo recriminaban.
Sin embargo, hace tres años su familia le regaló un árbol genealógico elaborado por Fermín Olascoaga, que descubrió que era descendiente de Raimundo Sarriegui, ya que su bisabuelo y el afamado compositor eran primos. En esa investigación se descubrió también que Beasain era la localidad de procedencia del apellido.
Como Raimundo Sarriegui no tuvo hijos, José Mari es de los pocos exponentes que quedan para poder ver cómo vive un Sarriegui la fiesta de San Sebastián: «Fue mi gran ilusión desde niño, y ahora que ya peino canas, he decidido dejar paso a gente más joven, aunque sigo celebrando la víspera, eso sí, sin angulas», dice José Mari.
También afirma que «antes me sentía chulo (por el apellido Sarriegui) y ahora casi me siento culpable» por haber presumido de un posible parentesco, que acabó siéndolo.
100 años de su muerte
Precisamente, en este 2013 se cumplirán 100 años de la muerte de Raimundo Sarriegi. El 23 de abril de 1913, el compositor volvía de rezar el rosario de la Iglesia de Santa María, como tenía por costumbre. Antes de cenar, entró en la botica de la calle Narrika, y allí se sintió indispuesto y perdió el conocimiento. Se dice que varios doctores intentaron asistirle, pero Raimundo murió en aquella botica. El año siguiente, en homenaje a Sarriegui, no sonaron los tambores en San Sebastián.





