La ciudad entregó ayer las medallas al mérito ciudadano a cinco colectivos o personas singulares. Gente poco corriente, cuya actividad trasciende su individualidad para convertirse en un patrimonio colectivo. Los familiares del lingüista José Luis Alvarez Enparantza 'Txillardegi', el deportista Jaime Caballero, la escritora Luisa Etxenike, cuatro representantes de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Donostia y los componentes del grupo de marionetas Txotxongilo Taldea recibieron emocionados el homenaje, algunos con tono reivindicativo y otros incluso ambientados por una nana africana.
Que la ciudad vive este año las fiestas mirando al cielo se demuestra con lo que ocurrió ayer en el Ayuntamiento. El Salón de Plenos se mantuvo vacío de asientos hasta 20 minutos antes de la ceremonia de entrega de las medallas al mérito ciudadano. La razón de ello era que si se ponía a llover en Alderdi Eder la interpretación del antiguo himno de la ciudad, primer evento del bicentenario 1813-2013, se realizaría en versión reducida dentro de las dependencias municipales. El cielo aguantó, chispeó un poco con los primeros redobles, y todo salió como estaba previsto. Los cinco homenajeados en las medallas al mérito ciudadano contemplaron la tamborrada desde el balcón central del edificio consistorial mientras el alcalde, Juan Karlos Izagirre, leía el bando escrito al efecto.
Con unos minutos de retraso sobre el horario previsto comenzó la ceremonia de entrega de las medallas al mérito ciudadano. Los cinco colectivos entraron al Salón de Plenos con los asistentes puestos en pie y precedidos por la Banda Municipal de Txistularis interpretando el 'Alkate Soinua' de Raimundo Sarriegui. Entre los presentes en la ceremonia se encontraban la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria; el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano; la presidenta de las Juntas Generales, Lohitzune Txarola; y la vicerrectora del campus de Gipuzkoa de la UPV, Ana Arrieta. A la ceremonia acudieron también el ex alcalde Ramón Labayen, el director general de EITB, Alberto Surio, y medallas al mérito de anteriores años como el presidente del Aquarium, Vicente Zaragüeta. La corporación en pleno -el concejal Iñigo Arcauz estaba ataviado con el uniforme de tamborrero de la Sociedad Cantábrico ya que había tocado en el acto previo de Alderdi Eder- arropó a los homenajeados junto a decenas de familiares y amigos que copaban los asientos del Salón de Plenos y los palcos de esta singular dependencia consistorial.
La ceremonia fue conducida por el actor Ramón Agirre, quien nada más comenzar el acto anunció la proyección de un vídeo en el que amigos y conocidos de los premiados explicaron sus méritos para recibir este galardón. El alcalde ensalzó la labor desinteresada de todos ellos «por hacer una sociedad mejor». «Reconocemos con estas medallas la aportación que estas personas realizan de forma anónima y sencilla, pero con consecuencias importantes para la colectividad». Izagirre no quiso concluir su agradecimiento a los nuevos medallas al mérito sin destacar que personifican «la pluralidad de esta ciudad, una ciudad que acoge diferentes pensamientos y sensibilidades, diferentes formas de ser y de hacer, pero que en actos como éste demuestra que también tiene lugares de encuentro de su pluralidad».
La primera medalla fue para el difunto José Luis Alvarez Enparantza 'Txillardegi' y recogieron la distinción su hijo Joseba y su nieta Eneka. La intervención que protagonizaron fue un acto reivindicativo en favor del euskera, por el que tanto trabajó el homenajeado, un euskaldunberri que no solo transmitió el amor por esa lengua a sus descendientes sino que abrió caminos nuevos en la literatura vasca y apostó por la unificación del idioma. Los familiares de Txillardegi exhibieron una pancarta de Euskal Herrian Euskaraz mientras Joseba Alvarez recordaba anécdotas como el juicio a su padre por exigir que en Radio Nacional de España solo se hablara en euskera. «En el juicio declaró en euskera. El juez le dijo que solo sabía catalán y él respondió que contestaría en latín. La presencia en la sala del entonces consejero de Cultura Ramón Labayen permitió que se cumpliera su voluntad al traducir éste sus palabras en euskera al castellano».
Jaime Caballero se quitó todo mérito en sus hazañas deportivas -cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar o el Canal de La Mancha, por ejemplo- y pidió a los asistentes poner el foco en los verdaderos protagonistas de sus gestas: los afectados de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad de la que falleció su tío y para cuya investigación él realiza hazaña tras hazaña.
Luisa Etxenike, organizadora desde hace 25 años del Encuentro Internacional de Escritoras, se mostró muy agradecida y comprometida con la ciudad y, sobre todo, con la cultura. «Es un eje fundamental de la democracia y la sociedad, alienta y alimenta nuestra libertad».
La Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Donostia pidió y consiguió que, mientras Juncal Etxeberria, Pakita Perurena, María Antonia Pérez y Carmen Prego subían a recoger la medalla, el coro del centro hospitalario entonara y los txistularis tocaran una nana que las mujeres africanas cantan cuando vienen al mundo sus hijos. El trabajo del servicio permite que niños que nacen en situación muy comprometida, como la niña del vídeo Noa, mañana sean personas como ellos capaces de ser pieza fundamental para construir una sociedad mejor.
Los dos componentes de Txotxongilo Taldea, Manolo Gómez y Encarni Genua, subieron muy emocionados a recibir la medalla. Encarni lo agradeció con un sentido bertso y Manolo con una petición para que la ciudadanía vaya al teatro. «Los artistas os necesitamos».





