Diario Vasco

Del mito de la fuente a la izada, las mujeres en la Tamborrada

Tamborreras turcas en la comparsa de carnaval de la Unión Artesana en su desfile por la calle Hernani (1929).
Tamborreras turcas en la comparsa de carnaval de la Unión Artesana en su desfile por la calle Hernani (1929). / KUTXATEKA
  • Un trabajo de investigación, que hoy se entrega a las tamborradas, repasa la historia de la incorporación de la mujer a la gran fiesta donostiarra

El Salón de Plenos del Ayuntamiento fue escenario de la entrega a todas las tamborradas de un trabajo de investigación sobre la participación de la mujer en la tamborrada de San Sebastián. «Paso a paso hacia una tamborrada en Igualdad» es una publicación realizada por seis antropólogas e historiadores que analiza todos los aspectos del evento, repasa su historia, se zambulle en la fiesta, entrevista a sus protagonistas y extrae conclusiones como el positivo influjo ejercido por el Ayuntamiento para ir dando pasos, sin provocar fractura social, hacia la igualdad, un reto que «está en manos de toda la sociedad donostiarra».

El origen del trabajo está en la convocatoria de una beca de investigación en 2012 por parte del Ayuntamiento para analizar cómo las mujeres han ido ganando espacios en la tamborrada a lo largo de la historia. El trabajo fue encargado a un equipo de investigadores del ámbito de las ciencias sociales (antropólogos e historiadores) formado por Beatriz Moral, Margaret Bullen, Xavina Lafita, Silvia Loza, Luz Maceira y Xabier Kerexeta que estudiaron la historia y analizaron de cabo a rabo la tamborrada de 2013 mediante la observación de todos los eventos, los preparativos, la organización los ensayos, los colegios, la fiesta en sí misma; analizaron documentación; realizaron entrevistas a protagonistas y expertos como José María Sada, José Ignacio Ansorena, e Idoia Estornés. Moral y Bullen explicaron a DV que el trabajo les costó un año de trabajo y otro medio año de edición para hacerlo menos técnico y más accesible a la ciudadanía.

La publicación repasa los momentos históricos que han marcado la presencia de la mujer en la fiesta, sobre todo en la últimas décadas, como la salida de las aguadoras de Kresala, la polémica surgida con el Tambor de Oro de Pilar Miró, la Ley de Igualdad aprobada por el Parlamento Vasco o la decisión de introducir aguadoras en la izada. «La fiesta es algo muy serio», concluyen, porque «es donde se representa y se recrea el orden social de cada momento. Y la historia no cambia sola, la cambian los ciudadanos». Los autores creen que se han dado, pero aún faltan, pasos importantes para lograr una fiesta más transparente y «paritaria», que no significa que haya el mismo número de hombres y mujeres sino que ambos sexos puedan acceder con las mismas oportunidades a todos los puestos donde se toman las decisiones en la tamborrada.

El origen

La tamborrada nació en el siglo XIX vinculada al carnaval, cuyas fiestas empezaban el Día de San Sebastián, como una parodia de los soldados que durante siglos desfilaban por sus calles al ser una plaza fuerte militar. La tamborrada anunciaba la salida del buey ensogado y cuando este evento se prohibió en 1902 la tradición tamborrera comenzó a adquirir autonomía. A principios del siglo XX algunas mujeres comienzan a incorporarse a estos desfiles, aún de carácter carnavalesco, de la mano de la Unión Artesana, como cantineras, soldados o, incluso, como tamborreras. A finales de los años veinte y en la década de los años treinta -«una época de cambios sociales», explican las autoras- la Artesana saca una compañía de tamborreras turcas, en 1932 una mujer, Lola Balenciaga, es la reina de los Caldereros, y la tamborrada infantil de Euskal Billera crea la figura de la capitana.

Tras la Guerra Civil. La guerra y el régimen franquista «interrumpió el proceso de incorporación de la mujer a la tamborrada» y desapareció del espacio público. No solo es que desapareció la mujer, sino que «el carácter carnavalesco de la fiesta fue eliminado por prohibición expresa» de la dictadura. «La imagen de la mujer que había comenzado a aparecer en las décadas anteriores ya no correspondía al modelo femenino imperante y desapareció no solo del espacio público sino incluso de los espacios privados que se pretendían exclusivamente masculinos». «Poco a poco, sin ruido, -dicen los autores- las mujeres fueron relegadas hasta el extremo de que hoy parece que nunca estuvieron».

Re-evolución en 1980

En los albores de la democracia todas las tamborradas eran masculinas. Las mujeres de Kresala mostraron su intención de salir en la tamborrada de su sociedad y, frente a quienes esgrimían la tradición, se aliaron con el cronista Javier Sada para encontrar una justificación histórica a su presencia en el desfile. ¿La tamborrada no había surgido del repicar en los barriles por parte de cocineros o harineros en las fuentes?, ¿Y quien iba a por agua a las fuentes sino las mujeres? La figura de las aguadoras con sus herradas «encajaba perfectamente con el mito originario de la fiesta y sirvió de legitimidad histórica» para que las mujeres de Kresala salieran al desfilar con la tamborrada de su sociedad. Este hecho marcó un antes y un después en la incorporación de la mujer a la tamborrada. «Crearon ejemplo y abrieron un nuevo marco para la conversión de las tamborradas masculinas a mixtas». Hoy en día, solo 10 de las 128 tamborradas son masculinas.

El factor Pilar Miró (1987-89)

La concesión del Tambor de Oro a Pilar Miró en 1987 desató una fuerte polémica porque Gaztelubide no le invitó a cenar la víspera, como era habitual con los galardonados, porque las mujeres no tenían permitido entrar ese día a esa hora en la sociedad. Miró cenó ese día en Arzak y las autoridades locales, forales y autonómicas que acudieron al ágape fueron casi más criticados que la sociedad anfitriona. Al año siguiente, 66 mujeres criticaron que el nuevo alcalde, Xabier Albistur, legitimara con su presencia esta cena que no admitía a mujeres. Al año siguiente, 1989, la cena oficial se dejó de realizar en Gaztelubide, tras negarse Gabriel Celaya, el galardonado con el Tambor de Oro, a cenar sin la compañía de su mujer Amparitxu. La cena oficial se trasladó ese año al hotel María Cristina y desde entonces ya no se ha vuelto a celebrar en Gaztelubide.

Ley de Igualdad e izada (2005-06)

Tras el paso dado por Kresala en 1980, se fueron sucediendo pequeños pasos. En 1982 Eskaut Gia incorporó mujeres a su tamborrada tocando indistintamente el tambor y el barril. En 1998, la Peña Anastasio creó la primera tamborrada exclusivamente femenina y el entonces alcalde Odón Elorza cedió a dos mujeres del Orfeón Donostiarra el honor de protagonizar la izada de la bandera en el balcón de la plaza de la Constitución. Al año siguiente (1999) se decide que el acto de la izada se amplíe, como homenaje a la bandera, con la presencia en el escenario de 66 representantes de todas las tamborradas, hombres y mujeres. Fue la primera participación de mujeres en el emblemático escenario de arranque de la fiesta. En 2005 el Parlamento Vasco aprobó la ley de Igualdad que prohíbe la realización de actividades culturales en espacios públicos en donde se obstaculice la participación de las mujeres en condiciones de igualdad con los hombres. El gobierno municipal esgrimió esta ley para 'convencer' a Gaztelubide y la Unión Artesana de que introdujeran un grupo de aguadoras a tocar junto a los tamborreros. La precipitación con que se adoptó la medida obligó a Gaztelubide a integrar en su tamborrada a doce aguadoras de la sociedad Artzak Ortzeok. Al año siguiente ya tendría su propio grupo de aguadoras. En 2013 la aguadora mayor de Gaztelubide, Ainhoa Olasagasti, ocupó el puesto central del tambor mayor para dirigir en un par de canciones a toda la tamborrada. Los autores del libro se preguntan: «¿Cuál será el siguiente hito?»