Diario Vasco
Chus Bragado.
Chus Bragado. / LOBO ALTUNA

Chus Bragado: «He tenido esa escuela con la que todo maestro sueña»

  • Es maestra de mujeres en Altza e Intxaurrondo y Medalla al Mérito Ciudadano

Txus Bragado no se imagina otra forma de vivir la vida que la suya. Profesora de las asociaciones de mujeres de Altza e Intxaurrondo, creadora de su propia escuela y sus métodos académicos, sus alumnas le propusieron como Medalla al Mérito Ciudadano. Por eso lo va a celebrar con ellas con un viaje a alguna gran ciudad, un viaje parecido al que hicieron en junio a Madrid, con motivo de la jubilación de esta maestra vocacional y entusiasta.

-Dice que su escuela es aquella con la que todo maestro sueña. ¿Cómo es?

-Imagina una escuela en el que no se pasa lista y a la que asisten las personas que quieren porque están interesadas en lo que les cuentas. Es una escuela en la que las asignaturas las eliges tú y hablas de libros, de cine, de viajes, de derechos humanos... La gente vuelve cada día, debate, lee... Comenta una película. Hay algo que dijeron mis alumnas en su propuesta que me llena de emoción: dicen que todo esto ayudó a convertirlas en ciudadanas de pleno derecho.

-Su actividad como docente comienza en los años 80. Usted es madrileña, no sabe euskera y busca otras vías para poder ejercer el magisterio en la ciudad.

-Llegue a San Sebastián hace más de cuarenta años y no podía acceder a determinadas plazas por la exigencia del euskera. Entonces me encontré con las primeras asociaciones de mujeres que se creaban en Altza en tiempos duros para esos barrios. Muchas de ellas no habían tenido acceso a la educación, otras tenían mayor bagaje, pero querían aprender, salir de casa y buscar otro futuro que no fuera el hogar y el trabajo. Y empezamos con estas clases que no buscaban dar títulos sino enseñar, aprender y reforzar también ese tejido social que ellas habían creado poco a poco y que resultó tan útil.

-Después llegaron las clases a las mujeres de las asociaciones de Intxaurrondo. ¿Qué tal la experiencia?

-Como en Altza, muy gratificante para mí. He tenido mucha suerte de conocer a estas mujeres que han sido mis alumnas, bastantes más de cien a lo largo de estos años. También estoy muy agradecida, y lo diré bien alto en la entrega de las Medallas, por haber contado siempre con la colaboración de la gente de las casas de cultura de estos dos barrios. Y sobre todo he tenido suerte por el apoyo de mi pareja, que ha fallecido, y de mi hija, que me ayuda en todo lo que puede. Incluso nos acompaña en estos viajes que hacemos por grandes ciudaddes y en los que nos podemos juntar hasta cuarenta personas. No puedo imaginar la vida de otra forma

-¿Es usted feminista?

-Claro que sí. Lo soy en la medida en que supone la lucha por los derechos de la mujer. Hay muchos hombres que también lo son, como es lógico.

-Acaba de jubilarse. ¿Va a echar de menos a sus alumnas?

-La Medalla que voy a compartir con ellas va a ser una buena excusa para juntarnos, pero tengo que decir que nos seguimos viendo para compartir cosas. Las mujeres que empezaron a asociarse en los años 80 fueron siempre mujeres valientes e inquietas y da gusto mantener el vínculo. Mi hija también lo hace.

-Ella también estará contenta con la distinción.

-Muchísimo.