Diario Vasco

La compañía con más tambores mayores

Marina Ramírez, a la derecha, es la más veterana de la tamborrada Jatorra con 88 años.
Marina Ramírez, a la derecha, es la más veterana de la tamborrada Jatorra con 88 años. / MICHELENA
  • En Jatorra se preparan para vivir su día de San Sebastián «más especial» desde el balcón de la Consti.

  • Huyen de la etiqueta de jubilados y confían en que la lluvia respete su desfile de la mañana del martes porque «el año pasado nos mojamos hasta las bragas»

Es la única tamborrada en la que sus integrantes empiezan a tocar cuando se jubilan, al contrario que en el resto de sociedades, en las que por lo general uno cuelga el tambor al alcanzar los 65 años. Jatorra, la compañía del club de jubilados del Centro, desafiará al frío y la lluvia para vivir a tope el día de San Sebastián «más especial» de los últimos tiempos: mañana por la noche izarán la ikurriña desde el balcón de la Consti, un honor del que solo unos pocos pueden presumir a lo largo de la historia.

«Todos queremos estar allí, pero solo nos permiten subir a seis», lamenta Marina Ramírez. Camino de los 89, es la tamborrera de más edad de la compañía y, por tanto, de la ciudad, pero no le asustan las previsiones meteorológicas. «Ojalá nos respete el agua, que el año pasado nos mojamos hasta las bragas», recuerda una compañera entre risas.

Reniegan de la etiqueta de jubilados porque su espíritu es joven y tienen cuerda para rato. «Nosotros preferimos decir que somos una tamborrada de mayores. Y no sabes la alegría que nos da salir y que la gente nos vea. A mí me han felicitado muchos esta semana, desde que se anunció que éramos los elegidos para la Izada de la ikurriña», cuenta la aguadora Eugenia Artola, de 83 años.

Marina y Eugenia están en la tamborrada desde su fundación, allá por 1998, un privilegio que comparten entre otras con Felisa García, de 85, Tambor Mayor durante siete años hasta que tuvo que ceder el bastón de mando. Ahora sigue tocando el tambor y no tienes planes de retirarse. «¿Cuándo lo dejaremos? Cuando no podamos andar», asegura mientras observa nostálgica una fotografía antigua de la compañía original con los fundadores María Salazar y Plácido Eceiza en sus filas.

Aquella vez salieron de cocineros porque era lo más económico y esos mismos trajes han sobrevivido hasta hoy con algunos remiendos y mejoras. No fue hasta hace tres años cuando las aguadoras se incorporaron al desfile.

Son sesenta

En total son unos sesenta en la compañía y el trayecto que cubren por el Centro durante la mañana del día 20 arranca en la sede del club, en la calle Larramendi. «Salimos a las diez y tocamos dos horas», explica Marta Funes, presidenta de Jatorra. Su primera parada les reunirá con la tamborrada del Vasconia, de retirada ya tras una larga noche al ritmo de Sarriegui. Ejecutarán juntos dos piezas antes de continuar hacia Easo -el saludo a los Bomberos lo recibe ahora la Guardia Municipal-, San Marcial, Avenida, plaza de Gipuzkoa e Idiakez, para estar de vuelta para las doce del mediodía y no coincidir con la Tamborrada Infantil. «Se suele armar lío y procuramos recogernos puntuales», subrayan.

Después de tantos años dominan el repertorio de la fiesta, aunque «algunas abuelas se equivocan en Polka», confiesa Encarna Sendón, gallega «de pura cepa» desde hace 76 años. «Jatorra es mi segunda casa. De hecho, si algún día se cae mi casa seguro que no me pilla allí», ironiza. La media de edad de la compañía supera con creces los setenta años, pero con la incorporación de nuevos miembros de 65 el relevo generacional parece garantizado.

Lo que tienen tan claro es cuántos serán en 2016. «Eso decimos siempre cuando nos preguntan: no lo sabemos porque tenemos la mala costumbre de morirnos. Los que seguimos estamos entusiasmados y ojalá duremos muchos años».