El epicentro fue el Illarra de Donostia, pero el terremoto festivo tamborrero se notó a muchos kilómetros de distancia. La ex ministra Cristina Garmendia entró en directo desde Buenos Aires; Iñaki Gabilondo, Iñigo Argomaniz, Diego Galán o La Oreja de Van Gogh, desde Madrid. Ainhoa Arteta, desde Barcelona. Y en el restaurante de Ibaeta se encontraban Martin Berasategui, Luis Chillida, Ricardo Echepare, Iñigo Olaizola o Enrique Cifuentes.
¿Qué tienen en común todos ellos? Son tambores de oro de San Sebastián, galardonados con eso que se llama 'oscar del donostiarrismo'. Y ayer, en una original iniciativa puesta en marcha por Punto Radio Donostia, fueron convocados en una 'cumbre' que sirvió para calentar la gran fiesta de los tambores que llega mañana. El encuentro fue ofrecido en directo por la radio y emitido esta noche por Teledonosti. Tito Irazusta y Juan Mari Mañero ejercieron de presentadores con Josean Eizmendi, el 'nagusi' del Illarra, como anfitrión.
Pero arropando a los galardonados por San Sebastián se encontraba una amplia representación de la ciudad. Exalcaldes como Ramón Labayen o Xabier Albistur; Nerea Txapartegi, actual delegada de Cultura de Donostia; el viceconsejero y concejal Ernesto Gasco; Ute Bleissner, 'alma' del hermanamiento entre San Sebastián y Wiesbaden; Gorka Ramoneda, presidente del Lagun Aro de baloncesto, o Vicente Zaragüeta, presidente del Aquarium, figuraban entre los invitados.
EL DATO
1984 El exalcalde Ramón Labayen recordaba ayer que él propuso en su día el Tambor de Oro para la Duquesa de Alba. «Pero los concejales de UCD se equivocaron al votar y la duquesa se quedó sin Tambor», rememoraba Labayen con su provebial socarronería.
Y junto a ellos, el alma de la fiesta: tambores mayores o responsables de sociedades gastronómicas, de Josean Ibiricu a José Ramón Mendizabal, de Iñaki Barrena a Tasín Eceiza o Juan Mari Abad.
Los mejores recuedos del Tambor de Oro
Todos ellos vibraron cuando la tamborrada infantil del Liceo Santo Tomás irrumpió en el comedor y comenzó a interpretar las marchas de Sarriegui. Pero quienes más se emocionaron fueron quienes entraron en la fiesta a través del teléfono y se encontraron con la marcha donostiarra en la distancia. Iñaki Gabilondo volvió a evocar sus mejores recuerdos del Tambor de Oro. Iñigo Argomaniz, ayer en viaje profesional en Madrid, pudo escuchar cómo su hija Noa, tamborrera del Liceo, tocaba el tambor junto a sus compañeros. A Cristina Garmendia, desde Buenos Aires, se le quebró la voz. Y Pablo Benegas, en nombre de La Oreja, dijo que las 24 horas de su Tambor «fueron las más cortas de mi vida: nos quedamos con ganas de más».
En la reunión había un invitado especialmente alerta: Enrique Cifuentes, presidente del Fortuna, que el viernes recibe el Tambor de Oro en nombre de la Behobia-San Sebastián, apuntaba los detalles de sus predecesores. Veteranos corredores y voluntarios de la prueba compartirán el protagonismo en la recogida del premio.





