Paúl Zubillaga (Pediatra): «Hemos ayudado a que personas con discapacidad tengan una vida»

Paúl Zubillaga, en su domicilio./JOSÉ MARI LÓPEZ
Paúl Zubillaga, en su domicilio. / JOSÉ MARI LÓPEZ

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

El pediatra Paúl Zubillaga está considerado como uno de los pioneros en la puesta en marcha de un servicio de atención a personas con discapacidad intelectual con necesidades de apoyo. Empezó a trabajar en este campo allá por 1967, sin existir ningún otro referente en el Estado y en un momento en los que las personas denominadas en aquel entonces como 'subnormales' estaban ocultas en la sociedad. El trabajo de Zubillaga, junto a varias familias, dio como fruto lo que hoy es la Fundación Uliazpi.

- ¿Cómo recuerda los inicios?

- Empecé en Bergara, donde hace cincuenta años no había ningún otro profesional de estas características. En aquel entonces se abrió una escuela para los llamados 'subnormales' y la asociación de padres me preguntó si podía atender a aquellos niños. Y lo hice. No obstante, había otra realidad con respecto a los llamados discapacitados intelectuales 'profundos'. En aquellas escuelas no se les atendía ya que se consideraba que no podían beneficiarse de lo que allí se hacía. Y en aquel momento algunos padres decidieron ponerse en contacto conmigo para intentar darle una vuelta a aquello.

- ¿Y cómo empezaron a trabajar?

- Empezamos con personas que estaba en sus casas, donde se les cuidaba lo mejor que se podía, pero con limitaciones. Pero sin duda, lo que permitió el cambio fue que los padres de los menores que estaban en el psiquiátrico de Mondragón empezaran a moverse y dijeran «aquí hay que hacer algo». Aquella gente tuvo un coraje y una valentía increíble y una generosidad que no se ha reconocido. Nos planteamos trabajar para que las familias encontraran un alivio y que vieran que sus niños estaban bien atendidos.

-¿Y ahí surgió el germen de lo que hoy es Uliazpi?

- Empezamos a trabajar y vimos que no lo estábamos haciendo mal. Los padres de entonces iban rascando de un sitio y de otro para poder sostener el trabajo que se realizaba. Lo hicieron durante más de veinte años. Hasta que el volumen de aquello alcanzó dimensiones tan grandes que no podía ser regido por una asociación de padres. Fue en 1989 cuando la Diputación se hizo cargo de la gestión y se formó la Fundación Uliazpi.

- ¿Qué cambios se han producido en estos 50 años?

- Antes, con los chavales que teníamos, solo podíamos salir por el jardín a pasear. Ahora en los centros en los que se les atiende se ven autobuses que entran, que salen, grupos que van a pasar veranos a casas rurales, a merendar... Es un cambio radical por una serie de razones. Una básica, la aceptación de la sociedad de esta gente es total, y antes no lo era, se escondía.

- ¿Qué se lleva de este trabajo?

- Tengo una anécdota reciente. Una señora llamó diciéndonos: «Yo sé que ustedes les cuidan muy bien, pero yo necesito verle para poder seguir viviendo». Esto es algo impresionante. Hemos ayudados a visualizar y a ayudar para que estas personas pueden tener una vida.

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