Pilar García Zurbano: «El sombrero sigue de moda y nosotros estamos en forma»

Pilar García Zurbano./
Pilar García Zurbano.
Pilar García Zurbano, Casa Ponsol

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

Casa Ponsol es el comercio decano de la ciudad. Fundada en 1838, seguramente sea la sombrerería más antigua de Euskadi e incluso del Estado. Por ella han pasado personas de todo tipo y condición, incluyendo importantes nombres del mundo del cine o de la aristocracia. El interior de la tienda, con sus techos altos, su mobiliario clásico y las vidrieras belgas firmadas por De Taffe, da buena fe de su antigüedad. Pero también son la prueba de que un negocio centenario puede mantenerse en plena forma a pesar de los años. Pilar García Zurbano, junto a su hijo Iñaki Leclercq, lleva las riendas de la tienda a la que se le reconocerá mañana con la Medalla al Mérito.

- ¿Qué significa para ustedes recibir este galardón?

- Estamos muy orgullosos, es un reconocimiento a un establecimiento que durante 180 años ha estado atendiendo en nuestra ciudad. Es algo muy entrañable.

- Han sido muchos años. ¿Cómo arrancó esta aventura?

- Fue Bernardo Ponsol quien fundó la tienda en 1838 en la misma ubicación actual de la Plaza de Sarriegui, entonces Plazuela de las Escuelas. Sin duda era una zona con mucha actividad, ideal para atender a donostiarras y visitantes.

- Y sobra decir que, efectivamente, funcionó bien.

- Sí. A Bernardo le siguió su hijo Agapito Ponsol que, además, fue el responsable de traer los tamarindos a Donostia. En aquella época la reina María Cristina nombró al establecimiento como proveedor oficial de la Casa Real. Cuando murió Agapito se inició ya la saga de los Leclercq, que era el socio de los Ponsol. De ahí viene nuestro apellido, donostiarra pero de origen belga. Y aquí seguimos.

- ¿Y a pesar de los años el establecimiento se mantiene en forma?

Sí, en lo que se refiere al negocio la tienda va bien, estamos en forma. Ha vuelto la moda del sombrero. Se ha perdido el miedo a ponerse una prenda en la cabeza. Hombres y mujeres lo llevan con soltura.

- ¿Y la tienda también está en perfectas condiciones?

- En 1992 recibimos un reconocimiento por parte del Gobierno Vasco por la restauración de la tienda, conservación del mobiliario y mantenimiento del estilo. Es una tienda antigua pero muy actual.

«Nos acordamos de todas las generaciones anteriores a nosotros, este galardón también es por y para ellos»

- ¿Han sido siempre buenos tiempos para Casa Ponsol?

- En todos estos años ha habido de todo. A la generación de mis abuelos les tocó la guerra civil. En aquella época les incautaron la tienda aunque después la pudieron recuperar. Y luego están los avatares de la ciudad. El turismo no siempre fluía como ahora. Tuvo épocas buenas como la Belle Epoque, en la que había moda de sombrero y venía mucha gente de la nobleza a veranear a la ciudad.

- ¿En quién piensan al recibir este premio?

- Nos acordamos de todas las generaciones anteriores de Casa Ponsol. El premio lo recogemos nosotros pero nos llega gracias también al esfuerzo de todos ellos.

- ¿Qué camino les queda por delante?

- Nunca se sabe. Se ven cantidad de comercios que se los comen las multinacionales. Hay mucha competencia. Pero estamos bien.

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