Premio a una vida volcada al arte de la gran fiesta

Premio a una vida volcada al arte de la gran fiesta

Tomás Hernández Mendizabal recibió anoche el Barril de Oro de Gaztelubide por su trayectoria, entre otros, como dibujante del Tambor de Oro desde 1968

DANI SORIAZU

Emocionado y feliz, aunque también «nervioso perdido». Tomás Hernández Mendizabal es un hombre acostumbrado a estar en un segundo plano. A ser el encargado de pintar galardones, como el Tambor de Oro, que recibirán otros. Pero ayer le tocó ser el protagonista absoluto en Gaztelubide. El artista donostiarra de 77 años recibió anoche el Barril de Oro, el emblemático premio que otorga esta sociedad anualmente. Lo recogió «agradecido de todo corazón», aseguró.

Los miembros de Gaztelubide lo tuvieron claro al proponer su nombre. «Siempre ha estado dispuesto a echar una mano al resto de sociedades. Ha colaborado con su arte en muchas ocasiones, siempre de manera altruista», recordó el Tambor Mayor, José Ramón Mendizabal ‘Mendi’. En cualquier caso, Tomás Hernández siempre ha asegurado que sus colaboraciones «me salen innatas del corazón» y que en ningún momento lo ha hecho «buscando honores o reconocimientos». Aun así, tras la cena no ocultó la especial «ilusión» con la que recogía el galardón porque «no me lo esperaba». Un premio «que reconoce toda su trayectoria y que creemos muy merecido», señaló por su parte ‘Mendi’.

El artista dedicó unas palabras de agradecimiento a los presentes y reconoció ser un auténtico «enamorado» de San Sebastián y de su fiesta. «Porque nacer en esta ciudad no es una suerte, es un privilegio», aseguró. «Nos hemos encontrado con una cultura popular eminente, con la música de Sarriegui, ideas estupendas que aportan al pueblo algo que es muy especial», añadió.

«Lo agradezco de todo corazón; soy un enamorado de San Sebastián, su fiesta» Tomás Hernández Mendizabal, Barril de Oro

«Siempre ha estado dispuesto a echar una mano a todas las sociedades con su arte y de manera altruista» José Ramón Mendizabal, Tambor Mayor de Gaztelubide

La cena y sus prolegómenos empezaron relativamente pronto en la calle Virgen del Coro. El galardonado, junto al resto de invitados, estaba citado a las ocho de la tarde. 45 minutos después, la tamborrada infantil de Gaztelubide ponía punto final a su recorrido por la Parte Vieja frente a la sede de la sociedad y tocó una última marcha en honor del premiado y, como en años anteriores, le entregó una medalla de recuerdo. Sólo era el comienzo de una emotiva noche que se preveía larga.

Invitados distinguidos

Poco a poco los más de cien comensales que estaban invitados a la mesa fueron ocupando sus asientos. Entre ellos, una presencia muy destacada, la del alcalde Eneko Goia, y que abría un nuevo capítulo en la historia de esta sociedad. Hacía 30 años que el primer edil de la ciudad no acudía a esta cena a causa de la polémica que se suscitó a finales de los 80 por la negativa de esta sociedad a admitir la entrada de mujeres. Los tiempos han cambiado y, aunque no se puede afirmar todavía que la presencia del primer edil vaya a volver a repetirse en próximos años, marca un punto de inflexión. ‘Mendi’ agradeció la presencia de Goia en el acto, que estuvo acompañado de su esposa, Leire Caridad, y del alcalde de Wroclaw, Rafal Dutkiewicz, ciudad que compartió la capitalidad cultural europea con Donostia en 2016. Aquel año Dutkiewicz estuvo en la capital guipuzcoana el 20 de enero, pero la mala suerte quiso que una indisposición le impidiera disfrutar de la fiesta. La cena en Gaztelubide no sólo le resarció sino que le dejó con ganas de repetir en alguna otra ocasión.

Tampoco faltó el Tambor de Oro de este año, el deportista paralímpico Richard Oribe, que acudió acompañado de su madre, Rosa Lumbreras, de su tía y de su entrenador, Javier de Aymerich. El ganador del Barril de Oro del año pasado, David de Jorge, y los también cocineros y miembros de Gaztelubide Martín Berasategui y Ander González del restaurante Astelena eran otros de los nombres de lista de invitados. Para degustar se sirvió el menú tradicional desde que se fundó la sociedad en el año 1934, que incluye consomé a la donostiarra, angulas de Aguinaga al estilo tradicional, solomillo y, para terminar, tarta de Gaztelubide. La cena estuvo animada, como es ya tradición, por los componentes del Orfeón de la Castaña, que arrancaron más de un aplauso y sonrisas entre los asistentes.

El acto de entrega del premio sirvió para hacer un repaso de la trayectoria de Hernández y de sus colaboraciones con las sociedades donostiarras, entre las que se encuentra la maquetación y el diseño de varios libros sobre el aniversario de distintas tamborradas. También ha creado algunos murales para distintas sociedades. Pero si por algo es conocido es por haberse encargado desde 1968 de pintar el Tambor de Oro que a lo largo de su historia han recibido 76 personas y entidades. Lo ha hecho ininterrumpidamente excepto los años 1987, 2003 y 2017 en los que el galardón quedó desierto. Este 2018 será el Tambor de Oro número 77 que lleve su firma, y que recaerá en el nadador Richard Oribe.

Precisamente, fue el propio Oribe quien hizo entrega del galardón a Tomás Hernández Mendizabal. Una circunstancia especial, ya que se da el caso de que unas horas después será el deportista quien recibirá su galardón que, si bien será entregado por el alcalde, habrá pasado también por las manos de Hernández Mendizabal. «Un cruce de premios que no creo que se vuelva a repetir en la historia», aseguró Mendi.

Otro de los momentos emotivos de la noche llegó cuando salieron de la sociedad para emprender el camino a la plaza de la Constitución. Tras tocar la marcha de Gaztelubide y Diana hicieron un minuto de silencio por el fallecimiento el año pasado de Joxean Lucas, íntimo amigo de Tomás Hernández. No fue la única pérdida dolorosa del artista en 2017, ya que también tuvo que despedir a su esposa. Un cachito del premio también fue para ella.

 

Fotos

Vídeos