Tambores de fiesta

Participantes en la tamborrada de Sheshenarena. / UNANUE

El Día de San Sebastián se celebra en medio de la intensidad, alegría e ilusión habitual tras una mañana en la que los más pequeños en la Tamborrada Infantil y Richard Oribe, Tambor de Oro, han sido los protagonistas

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO

...Y el tiempo ha sido clemente durante casi todo el día y ha permitido disfrutar como nunca de los actos más representativos del Día de San Sebastián. La capital donostiarra ha amanecido este 20 de enero mirando al cielo tras una semana en la que las previsiones anunciaban grandes aguaceros primero que, a medida que se acercaba la fecha, se iban rebajando a fino sirimiri. Al final, nada de lo primero y un poco de lo segundo, insuficiente para enturbiar la fiesta, que ha discurrido con normalidad durante sus primeras horas. Y así, la primera mitad del día grande donostiarra se ha podido celebrar sin contratiempos en medio de la alegría e ilusión habitual. A última hora de la tarde el panorama meteorológico ha cambiado y ha vuelto la lluvia, que seguro no impedirá que miles de personas disfruten hasta la arriada de la bandera en la Plaza de la Constitución.

Tras una Izada sobria a medianoche, sin la parafernalia de años anteriores, y una madrugada con las primeras tamborradas calentando el ambiente por las calles de la ciudad, el Ayuntamiento confirmaba a las diez de la mañana lo que toda la ciudadanía ya intuía tras un amanecer sin agua: la Tamborrada Infantil se celebrará con toda normalidad.

Y así, puntual a las doce del mediodía, ha arrancado el desfile con los cerca de 5.000 niños y niñas participantes llenos de ilusión y pendientes exclusivamente de seguir el ritmo de las marchas de Sarriegui. La gran mayoría de ellos forrados con camisetas térmicas (muchos de ellos con dos, según confesaban a los micrófonos de Teledonosti), mientras padres y profesores tenían preparados los ponchos y chubasqueros por lo que pudiera pasar ante un cielo cargado de nubes amenazantes que, sin embargo, han sabido aguantar para no aguar la fiesta.

Minutos antes, una vez formados los pequeños ejércitos napoleónicos, el General (cargo que este año ha ostentado Yongche C. Kume-Kangkolo), su ayudante (Iago Piñeiro), la Bella Easo (Maura López), sus damas (Noelia Martínez y Sara García) y la Tambor Mayor Ane Atxotegi, han ocupado el balcón central del Ayuntamiento para saludar al Alcalde, Eneko Goia, y a todos los niños y niñas que aguardaban impacientes el inicio del desfile. Como novedad, este año se ha incorporado a la comitiva la figura de la Alcaldesa, papel que ha corrido a cargo de Martina Ábalos.

«Queremos que este día lo celebremos en paz, con tolerancia y en igualdad. Somos el futuro y debemos construir la ciudad en respeto y convivencia», ha defendido Maura López. «Vamos a mostrar lo hábiles que somos los donostiarras en lo que a tocar el tambor se refiere. Queremos que todos los donostiarras que están lejos de la ciudad escuchen la Tamborrada, para ello tenemos que tocar los tambores y barriles con mucha energía, así su sonido llegará hasta ellos, estén donde estén», ha arengado por su parte Yongche C. Kume-Kangkolo. Los discursos se han pronunciado en castellano, euskera e inglés, en un gesto hacia su colegio, el San Patricio, que este año ocupa los cargos de honor tras ser elegido mediante sorteo.

Tras las tradicionales salvas, los pequeños ejércitos napoleónicos han hecho sonar con fuerza los primeros rataplanes en los jardines de Alderdi Eder antes de marchar por el centro de la ciudad.

Richard Oribe, el «titán» donostiarra

El segundo foco de atención durante la mañana estaba en el Ayuntamiento, donde el nadador paralímpico Richard Oribe ha recibido el Tambor de Oro de la ciudad. Un galardón que por primera vez ha sido otorgado por votación popular.

El varias veces medallista y récordman mundial en diferentes distancias ha podido sentir desde el comienzo de la fiesta el cariño de los donostiarras. Durante la Izada, el popular deportista subió anoche al tablado de la plaza de la Constitución ataviado de cocinero, sonriente y emocionado, donde fue invitado a dirigir alguna de las marchas que se interpretaron durante el acto que daba inicio a 24 horas de fiesta ininterrumpida .

Richard Oribe recibe el Tambor de Oro de manos del alcalde de San Sebastián, Eneko Goia.
Richard Oribe recibe el Tambor de Oro de manos del alcalde de San Sebastián, Eneko Goia. / EFE

Ya este sábado, y mientras por la calle se desarrollaba la Tamborrada Infantil, la Sala de Plenos del Ayuntamiento donostiarra se vestía de gala para entregar el galardón más preciado de la ciudad a Oribe, propuesto en numerosas ocasiones y agraciado al fin este año, cuando han sido los vecinos de la ciudad los encargados de elegir.

Oribe, un atleta con parálisis cerebral que atesora un impresionante palmarés, ha entrado en la sala trajeado, muy elegante y sonriente, sin su silla de ruedas y apoyándose en Javier de Aymerich, su entrenador durante 20 años y «segundo padre». Una larguísima ovación ha recibido al galardonado, una persona muy querida en San Sebastián.

El experiodista de DV y Teledonosti Tito Irazusta ha sido el encargado de hacer la glosa a la figura de Oribe, «una gran persona, con una trayectoria impresionante. Es un campeón y un ejemplo de superación», ha destacado. No en vano, se trata del nadador afectado de parálisis cerebral con mejor palmarés del mundo. Desde Barcelona 1992 hasta Londres 2012 ha sumado 9 medallas de oro, 5 de plata y 2 de bronce en Juegos Olímpicos, además de 22 preseas ganadas en cinco campeonatos del mundo, 48 récords mundiales, 140 podios en competiciones internacionales y más de 200 campeonatos de España.

Tras Irazusta, el alcalde, Eneko Goia, sin disimular la emoción que ha impregnado toda la ceremonia, ha calificado a Oribe de «titán donostiarra», protagonista de una «aventura gigantesca, formidable, al no quedarse cruzado de brazos» ante su discapacidad, y «ponerse como meta personal superarse día a día, competir y llegar a la excelencia».

Sus allegados han remarcado por su parte que Oribe se siente hoy «el hombre más feliz del mundo», ya que «le hace más ilusión este reconocimiento que sus oros olímpicos». El deportista ha subido al estrado apoyado de nuevo en De Aymerich y ha recibido el Tambor de Oro del manos de Goia, tras lo que se ha dirigido brevemente a los asistentes para agradecer el galardón y declarar su felicidad.

Durante la tarde, la fiesta continúa por las calles de Donostia, donde al final del día habrán desfilado 143 tamborradas de adultos, que suman 17.822 donostiarras, tocando todas ellas las marchas de Raimundo Sarriegi por todos los barrios de la ciudad, hasta el colofón protagonizado a medianoche por la Unión Artesana, en el tradicional acto de Arriada de la bandera. La lluvia no hará que se enfríe el ambiene festivo en la ciudad.

Tamborrada 2018

 

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