tAMBORRADA EN EQUIPO

El deporte y nuestro gran día se unen especialmente este año, con la entrega del Tambor de Oro al nadador más querido por los donostiarras

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HAIZEA ALUSTIZA

Gran atleta y mejor persona, un ejemplo a seguir... son algunas de las descripciones con las que coinciden en referirse estos deportistas al Tambor de Oro Richard Oribe. Y es que si ya es difícil compaginar deporte de élite con Tamborrada, más complicado es saber si está más contento el galardonado o los propios donostiarras. El mismo nadador afirma que «creo que ha sido por el cambio de sistema de elección. Yo soy donostiarra y llevo muchos años sintiendo el cariño de la gente y al haber sido una decisión en base a los votos populares creo que me ha favorecido». Por ello, «manifiesto mi agradecimiento. El Tambor es de todos».

El tema de las medallas es diferente: «Es fruto de privaciones, esfuerzos, disciplina y objetivos que sueñas, te marcas y las consigues a base trabajar mucho. El Tambor es como un premio en el que se reconoce que lo que has hecho ha sido importante. Cuando estaba entrenando en el gimnasio y entró mi madre loca de alegría, me produjo un placer mayor yo creo que el propio Tambor de Oro. Nos fundimos en un abrazo».

Este reconocimiento supone la unión de dos mundos importantísimos para el nadador: «Supongo que me he hecho muy popular por mis méritos deportivos, pero también porque soy un donostiarra que he procurado implicarme en muchos actos y actividades donostiarras, entre otras, la Tamborrada». De hecho, guardan similitudes, ya que «aunque sea una fiesta, tanto los niños como los adultos ensayan, que es como entrenar para conseguir el mejor resultado. Ambos son disciplina». No es la primera vez que se reconoce a una persona del ámbito deportivo, ya que han sido muchas las personalidades y entidades deportivas premiadas. Aunque Richard reconoce que «aunque hay cosas mucho más importantes que el deporte, me parece muy bien que recaiga en algún agente deportivo si transmite la filosofía y los valores que se utilizan para designar a quién se le va a otorgar el Tambor de Oro».

Jokin Larrañaga, gerente y Tambor Mayor de RCTSS «El deporte y la Tamborrada son grandes generadores de pasión»

La tamborrada del Real Club de Tenis de San Sebastián vivirá en esta ocasión una edición realmente emocionante, dada la estrecha relación que guarda con el Tambor de Oro 2018: «Hemos estado apoyando la candidatura de Richard. Por un lado, como club y más teniendo en cuenta que es socio. Y por otro lado, porque nos parecía adecuado». De hecho, el galardonado se encontraba en las instalaciones del club cuando «su madre se acercó a contárselo y se montó un revuelo increíble. El otro día, en un homenaje del Tenis, dos semanas después de la noticia, seguía emocionado». Precisamente esta tamborrada emana esencia deportiva y de grupo. Muchos se conocen del club, «lo que supone una ventaja. De hecho, el ensayo no es una cuestión solamente técnica o de aprendizaje. Es también un espacio para echar unas risas, que eso mismo también hace al grupo. Al final se trata de que la gente se lo pase bien y de organizar la formalidad, que es algo que no está reñido. Es un fundamento que también tiene que estar en el deporte». Y es que ambos tienen más cosas en común de las que parece: «Al final son elementos que crean emociones. Son grandes generadores de pasión».

Itxaso Sánchez, capitana de la Real Sociedad de hockey hierba «Si estás fuera intentas conseguir gulas y lo ves online»

Itxaso Sánchez repetirá este año en la tamborrada de la Donosti Cup: «Me ha tocado perderme varias seguidas. Vivirla de lejos se hace bastante duro; si hay alguien de Donosti intentas juntarte y hacer algo lo más parecido posible a la Tamborrada. Intentas conseguir gulas y seguir la Izada online». Aunque haya conseguido salir, cuadrar la agenda es difícil «porque entre trabajo y entrenamientos está complicado, pero he intentado ir a un par de ensayos. Para repasar las canciones y aprenderme las modernas que hay ahora, que si no vas luego metes la pata». Alguna vez «nos ha solido coincidir con partido y cambiarlo es complicado. Si es un amistoso sí que solemos intentarlo, pero si es oficial hay que jugarlo, no hay otra». Acostumbrada a dirigir en el campo «llevo bien que me dirijan, me adapto a lo que me toca en cada sitio, no tengo problema en ese sentido. Me gusta tener un poco de peso en las cosas que hago pero no me importa no ser la que dirige. En este caso, lo disfruto igual».

Izko Armental, capitán del AVK Bera Bera de rugby «Podré salir tocando porque cambiamos el partido»

Este año participará en la tamborrada del propio club aunque compaginarlo ha estado difícil, ya que «han coincidido bastantes días de entrenamientos con el ensayo y ahí priorizamos el entrenamiento». Como en otras tamborradas, «hay un mínimo de tres ensayos obligatorios, pero nosotros no podemos ni cumplir ese mínimo» por lo que la organización es flexible con ellos: «Nos echan un cable porque si no, no podríamos ni salir. De hecho, hemos tenido que cambiar el partido que teníamos contra Zarautz este sábado».

Él suele dar las órdenes en el campo pero lleva «sin problema acatar las directrices del Tambor Mayor. Lo necesito para poder tocar bien, así que es un placer que me dirija alguien». No dejan de ser dos mundos con similitudes por «la noción de grupo, de ir todos coordinados hacia una misma dirección».

María Mendizabal, batelera de San Juan «Llevo saliendo muchos años, fui hasta Dama en la infantil»

Esta batelera donostiarra es fiel a la fiesta: «Llevo saliendo muchos años, en Koruko Ama Birginaren Eskola será el quinto año, pero desde pequeña he salido en la ikastola, en Kresala… Hasta tuve el placer de salir de Dama en la Tamborrada Infantil». Es un cargo que pocos pueden decir haber ocupado en su vida: «Fue increíble, una experiencia súper bonita». En cuanto a lo de tocar todos a una «a veces es bastante difícil, es mucha gente. Pero aun y todo me parece más complicado remar todos a una perfecto, y eso que cuidamos hasta el último detalle. En ambos casos, la clave está en ‘ensayar’». Admite que, «aunque me tomo más en serio el remo, se me da mejor la Tamborrada. Llevo saliendo desde pequeña tocando y para mí ya es algo natural, más incluso que el remo».

Miguel Fuentes exjugador de la Real Sociedad «No he podido tocar hasta dejar el fútbol profesional»

Este tamborrero de la Peña Anastasio empezó un poco ‘tarde’, «después de dejar el fútbol, porque al final entre que te coincide con partidos, entrenamientos, viajes… No he podido hacerlo hasta que me retiré. Ni siquiera en la Tamborrada Infantil de pequeño, porque cuando la gente se apuntaba yo ya jugaba a fútbol. A veces la he vivido con un poco de envidia, pero es lo que tienen algunas profesiones, en este caso futbolista, que tienes que renunciar a algunas cosas». Al final, «tuve la oportunidad en la Peña Anastasio porque conocía a gente, como Agustín Gajate, que también estaba tocando ahí tras dejar el futbol. Aunque, como todos, ya sabía hacerlo de forma ‘casera’ tuve que aprender entonces». Hay mucha gente «que va a verte, como en el campo, pero es diferente. En el futbol es competición, tienes un rival y hay que ganar. Aquí la verdad es que si vas a los ensayos y practicas al final, lo único que tratas es de disfrutar».

Miren Lazkano, piragüista del Atlético San Sebastián «Hay que probar cosas nuevas y hacerlo en equipo es bonito»

Como muchos, la piragüista del Atlético ha crecido aprendiendo a tocar «aunque este es el primer año que salgo en una tamborrada de adultos. Estoy muy emocionada, porque lo voy a vivir de otra manera, va a ser distinto». El año pasado «pude estar el 19 por la noche pero me perdí el 20 por una concentración y fue una pena. Es verdad que aunque se celebra todos los años siempre se quiere estar. A mí personalmente me gusta mucho, soy súper fan». Además ha podido cuadrar su agenda fácilmente «ya que los ensayos no me han coincidido con entrenamientos. Los han puesto a las nueve de la noche por lo que he podido compaginarlo sin problema». Ella suele competir en solitario, «pero está bien probar cosas nuevas; hay que hacer de todo. Y hacerlo en equipo siempre es bonito».

Pablo Puyuelo, capitán del Txuri-Urdin de hockey «Me han pasado las canciones y las escucho mientras hago cosas»

Mucho más que una fiesta, para este jugador de hockey de Jaca será el bautizo oficial como donostiarra. Siempre se ha sentido muy bien recibido: «Llegué al Txuri en el 2011 y me acogieron genial, han sido mi segunda familia. Y aunque sea de Jaca y lo vaya a ser siempre, a Donosti le debo muchísimo», por lo que este 20 de enero se estrenará con el barril. Lleva ya «un par de años viéndola desde la barrera y la verdad es que me parece una pasada. Es algo súper bonito de ver y supongo que de participar. Así que estoy con muchas ganas de salir en la tamborrada del Bar Antonio con mis compañeros y Tito, mi entrenador».

En los ensayos «lo más complicado se me ha hecho seguir el ritmo y saber cuándo hacer redoble, aunque pensaba que me iba a costar más. Pero la verdad es que estuve muy a gusto y se respira un ambiente muy bonito. Mis compañeros me han pasado las canciones y voy escuchándolas mientras hago cosas en casa y la verdad es que me están ayudando mucho».

Además, le han dado algunos consejos que le vendrán bien, como «que disfrute, que no me ponga nervioso y que lo pase bien. Al final, es una fiesta muy sentida y es para eso».

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