El año en que la tamborrada se refugió en el Velódromo

Ciclistas en 'Las seis horas de Euskadi'. / KUTXATEKA / GALLEGO
Ciclistas en 'Las seis horas de Euskadi'. / KUTXATEKA / GALLEGO

1979 Tras una noche con incidentes, en la tarde del día 20 se celebró el festival deportivo de 'Las seis horas de Euskadi' |

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

El 20 de enero de 1979, muchos donostiarras hicieron algo insólito en la fiesta patronal, pasar la tarde entre ciclistas, harrijasotzailes y aizkolaris. Se celebraba en el Velódromo de Anoeta la primera edición de 'Las seis horas de Euskadi'.

Aquella gran cita deportiva tuvo lugar en 1979 y 1980 el día de San Sebastián por la tarde, antes de trasladarse a fechas más tranquilas del calendario. En aquel debut, que sorprendió por su éxito y el llenazo, la prueba reina de velocidad en pista la ganaron los ciclistas daneses Svenosen y Bausager, quedando segundos Perurena y Linares.

La fiesta de hace cuarenta años fue muy deportiva, que tras 'Las seis horas de Euskadi' al día siguiente, el domingo 21 de enero, tocaba partido en Atocha. Se disputaba el derby Real Sociedad-Athletic, que ganaron los blanquiazules por 2 a 1.

Puede que el Velódromo de Anoeta resultase especialmente acogedor en 1979 porque, el términos políticos, el horno no estaba para bollos. El ambiente crispado de la Transición iba en contra de la fiesta. Ya en el pregón, promulgado por la Gestora Municipal que presidía Ramón Jáuregui a la espera de las elecciones, se invitaba a la alegría y se hacía votos por «que las fiestas sean un ejemplo de convivencia en la libertad», pero admitiendo que «en estos tiempos son muchos los motivos de preocupación y de angustia».

La Gestora rechazó la presencia de las Fuerzas de Orden Público en los recintos festivos. En la 'Consti', cuando Jáuregui y Ramón Labayen estaban izando la bandera donostiarra, como publicó DV el 20-I-1979, unos «encapuchados hicieron irrupción en el balcón del segundo piso que daba a la bandera española. La descolgaron y la tiraron al público -aunque quedara en principio enganchada del primer piso, para luego acabar de caer- pero no descendió por eso el eco vibrante de las voces de los presentes, que entonaban los acordes entrañables de Sarriegui. En algunos sectores de la plaza se aplaudió el acto de los encapuchados y volvieron a repetirse algunos gritos ya escuchados de 'independencia', 'española ez', etcétera, pero lo cierto es que la fiesta prosiguió sin mayor novedad».

Aquella acción y en aquel momento tuvo respuesta. A las 2 de la madrugada el gobernador civil ordenó a la Policía Armada entrar en la plaza para reponer la bandera española. Y a noche acabó entre carreras, pelotas de goma y botes de humo.

A la primera

Menos mal que al día siguiente lució el sol y la Tamborrada Infantil se vivió «en todo su esplendor», como tituló nuestro periódico. Hubo suspiro de alivio, puesto que el año anterior, 1978, había sido aquel en el que el encadenamiento de suspensiones por lluvia había acabado con los pequeños tamborreros desfilando el día de San José.

Hace cuarenta años, la Tamborrada Infantil contó con alrededor de 2.000 participantes, frente a los más de 5.000 que saldrán este año. Fue el año en que se incorporaron las compañías de la ikastola Jakintza y el Colegio Inglés San Jorge.

 

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