«Me dicen, 'pero no habrás estado cuando la Tamborrada' y respondo...»

El juez, allá donde el río y el mar se juntan. Rafael, en uno de sus ángulos favoritos de Donostia. Rodeado de 'birlontxos' o farolas. / A. AZURKI
El juez, allá donde el río y el mar se juntan. Rafael, en uno de sus ángulos favoritos de Donostia. Rodeado de 'birlontxos' o farolas. / A. AZURKI

Rafael Martínez Oliver Juez civil en Torrevieja, cocinero con tambor en Abandotarra |

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Tenía 8 años cuando este valenciano de Xátiva, juez civil en Torrevieja, descubrió, maravillado y asombrado, que lo que decían los libros de Geografía era verdad: los ríos acaban en el mar. Y a veces el mar entra en las rías. Y lo descubrió aquí, entre Ramón Mari Lili y el puente del Kursaal. Rafael, dueño y compinche de una border collie llamada Alaia, no volvió a Donostia hasta 2011. Pero enganchado por un amigo grandísimo, el influencer 'avant-garde' Aitor Azurki y los suyos, ya no ha parado de subir a este Norte. Hoy habrá tomado un avión en Alicante. Cuando aterrice irá a comprarse el pantalón y el gorro de cocinero. Después, hasta el lunes, Festara!

- Acaba la frase del titular, por favor. ¿Qué les contestas a quienes te dicen que vale, que bueno, que estar habrás estado en Donostia pero seguro que no el sagrado, sonado y sonoro día del Santo Patrón.

- ¿Qué les voy a contestar? Que no solo he estado sino que ¡he tocado y volveré a tocar La Marcha!

- Eso señor juez le habilita a usted como auténtico donostiarra. Aunque sea de importación y adopción.

- Te juro que cuando a finales de 2017 Ekaitz González Urretxu, Tambor Mayor de Abandotarra (club deportivo y muchas cosas más fundado en 1988) me comunicó que había sido admitido en las filas de su tamborrada sentí que había alcanzado la deseada plenitud en mi relación con esta tierra. Que se ha convertido para mí en un remanso no solo de tranquilidad sino de alegría.

- ¿Por qué esa pasión?

- Mi origen es mediterráneo, cierto, pero sé que soy del Mediterráneo más frío, más arisco y no tanto del levantino, azul y dulce. En mi familia siempre ha habido una querencia hacia el Norte. Las vacaciones las pasábamos en la costa cantábrica. Llegábamos hasta Galicia. Me gustan los cielos grises de esta ciudad. Me sientan bien sus aires melancólicos. Todos dicen que con sol Donostia es una maravilla. Yo la prefiero encapotada, nubosa. Y luego está la gente, claro. La mía y la ciudadanía en general.

- ¿Nos harías un retrato?

- Se habla mucho de que sois cerrados y cuesta entrar en vuestro mundo pero os juro que yo no he encontrado en otra parte gente más acogedora, entrañable y cariñosa que esa que me ha incluido en sus historias. Hablo de Aitor, de Joseba, de Zuriñe, de... Hablo de la cuadrilla que anda por el Ezkurra, el Roberto, el Ricardo. Hablo de la figura de la 'ama', tan poderosa. De la importancia de la familia. Sois, diferentes.

- ¿De verdad?

- Como persona y como juez soy reflexivo. Me gusta escuchar. Me gusta observar en silencio. He dedicado mucho tiempo a intentar entenderos, a conocer vuestros anhelos y necesidades y sí, no solo es cuestión de vuestro sentido de la familia, la amistad o la fidelidad. Se trata también de vuestro concepto de la 'res publica', de la cosa pública.

- Elabora eso último.

- Tenéis muy claro que lo que es de todos, es de todos. De todos e intocable. Te pongo el ejemplo de Osakidetza, tan apreciada y valorada. Lo que es común, se defiende. Yo vengo de donde vengo, de una comunidad en la que eso no se respetaba. Aquí está mal visto hasta llevarte a casa unos folios del departamento en que trabajas. Los folios de una oficina pública son de todos así que los tuyos, te los compras tú.

- Antes de la cena con la cuadrilla de mañana y el redoble del domingo, dinos, ¿por qué eres juez?

- Por carácter y por pasión.

- Sigue, por favor.

- Ya te he dicho que soy reflexivo y me gusta escuchar. También resolver los litigios que haya entre dos partes enfrentadas. Pero si solo fuera eso podría haber sido psicólogo. Soy juez porque me apasiona el Derecho. No soy juez instructor, de esos que investigan casos y están ahora tan presentes en las informaciones. Soy juez civil. Dirimo casos de comunidades de vecinos, de herencias. De desahucios. En los juzgados de primera instancia se da respuesta casi inmediata a los problemas que puedan sufrir los ciudadanos en algún momento de sus vidas.

- ¿Cuál es tu estilo en la sala?

- Intento ser humano y accesible. Vestimos con toga pero me esfuerzo en romper barreras. Puedo reírme durante el juicio. Me dirijo a las partes implicadas con simpatía. Me gusta que, pierdan o ganen, se hayan sentido escuchados y atendidos. Es un placer cuando logro que un arrendador y su inquilino lleguen a un acuerdo. Un honor que abogados y pleiteantes acaben dándome la mano.

- No me extraña.

- Sé que según les trate yo hablarán de la Justicia cuando salgan del Juzgado. También sé que me habré equivocado más de una vez. Que en tu primer juicio estás fresco y muy dispuesto y en el octavo de la jornada, más embotado. Pero hay veces que me vuelvo a casa de mi paseo con la perra para escribir la frase que me faltaba en la sentencia que he de aplicar.

- Perdona, en el pie de foto hemos llamado a las farolas... ¿'birlontxos'?

- En mi cuadrilla donostiarra las llamamos así en homenaje a mi abuela María de las Nieves. A sus 96 años, para ella todo lo que sale de la tierra hacia arriba es eso, un 'birlontxo'.