«El coronavirus no nos va a terminar de fastidiar el día de San Sebastián»

«El coronavirus no nos va a terminar de fastidiar el día de San Sebastián»

Pese a la obligada suspensión de la fiesta en la capital guipuzcoana por la pandemia del coronavirus, los donostiarras celebran su gran día con mucha emoción

Patricia Rodríguez
PATRICIA RODRÍGUEZ

Celestino Olaizola y Nahikari Urien

«El coronavirus no nos va a terminar de fastidiar el día de San Sebastián»

Vestidos de tamborrero y aguadora, Celestino y Nahikari no han querido perderse el día de San Sebastián, festividad que llevan celebrando desde que eran txikis. «El coronavirus no nos va a terminar de fastidiar el día de San Sebastián», dicen bajo sus mascarillas blanquiazules.

Este año han intentado que la situación generada por la pandemia les «afecte lo menos posible» y «hemos continuado con los ensayos de la tamborrada en casa, todos los días de 19.30 a 20.30», explica este donostiarra, al que poco le hacen falta los ensayos después de 43 años desfilando en la tamborrada del Club deportivo La Esperanza y también en Gaztelubide la víspera. La cita se volvió a repetir ayer aunque desde el balcón de casa. Eso sí, a las 00.45 ya no se oía ni un ruido. «Fue raro estar a las 1.30 ya en la cama», cuentan.

Eva, Carla y Pablo, esta mañana en la Parte Vieja.

Eva Ergüin, Carla Zarza y Pablo Zarza

«Alquilamos un piso en la Constitución para celebrarlo»

A Carla y Pablo Zarza los Reyes les trajeron un regalo de lo más especial: festejar el día de San Sebastián desde el balcón de la plaza de la Constitución. «Ha sido muy íntimo y emotivo, a las doce salimos vestidos de tamborreros a tocar al balcón, aunque escuchar el silencio absoluto en la plaza fue extraño y un poco triste», dice esta donostiarra.

Sus hijos también viven este día con especial emoción. «Me encanta este día. El año pasado salí de tambor mayor en la tamborrada de Jesuitinas y el anterior en la carroza de la Bella Easo», cuenta Carla son soltar su tambor.

Hoy comerán en casa «una comida especial y a la noche volveremos a salir para la arriada. Con prudencia, pero no vamos a dejar de celebrarlo».