Esther Ferrer, en una imagen de archivo. / Morquecho

Tambor de Oro Esther Ferrer: «La primera que lo lamenta soy yo, pero la doctora me dijo que sólo viajara si era cuestión de vida o muerte»

La artista Esther Ferrer renuncia a viajar de París a San Sebastián el día 20 para recibir el Tambor de Oro a causa de las condiciones sanitarias

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

Con 84 años recién cumplidos, su marido en estado delicado y la pandemia en pleno récord de contagios, la artista Esther Ferrer ha renunciado finalmente a viajar de París a Donostia el día 20 para recoger el Tambor de Oro. «La primera que lo lamenta soy yo, creo que incluso más que los del Ayuntamiento, porque al fin y al cabo, dar el Tambor a uno, a otro o no darlo tampoco les debe crear mucho problema. La vida es un rollo», aseguraba este martes la artista, a la espera de que los responsables municipales le propusieran otra fórmula para llevar a cabo el acto.

«Estamos buscando soluciones alternativas porque de momento no se sabe si voy a ir o no en otras fechas. Yo aceptaría las soluciones equilibradas que me pudieran proponer, pero en principio, tal y como se presenta la cosa, yo creo que no podrá ser» un acto presencial. Así se se lo ha comunicado este martes al alcalde donostiarra, Eneko Goia, que «ha estado encantador. Yo le he dicho que podemos hacer el acto de entrega por Zoom o que si lo retrasan a cuando la cosa se ponga mejor, yo voy a San Sebastián».

Ferrer tomó la decisión tras consultar con su doctora generalista, quien le dijo que «si era una cuestión de vida o muerte, que fuera, pero que tal y como está la pandemia, me lo desaconsejaba. Si cojo yo el virus tendría que hacer malabares. Tengo 84 años y los contagiados que conozco de esa edad lo han pasado mal diez o quince días, pero lo pasan, pero si me contagio yo, ¿qué hago? ¿Me voy quince días a un hotel? ¿Y quién se ocupa de Tom (Johnson, su marido)?» La artista donostiarra considera que el viaje entraña riesgos «en un momento en el que nos estamos acercando al punto álgido de los contagios, que según todos los estudios tendrá lugar los días 15 y 16. Luego teóricamente bajará».

Reconoce sentir «pena, primeramente, por no poder ir a San Sebastián, que a mí me encanta. Sólo pensar que podría darme la vuelta al Paseo Nuevo y ver el mar, ya me entristece no viajar». Por otro lado, continúa, «iba a estar con la gente que me había concedido el premio, que no se por qué me han elegido a mí, pero bueno, allá ellos. En cualquier caso, eso es de agradecer de viva voz y en su presencia. Me angustiaba hacerlo, pero lo haría».

Esther Ferrer asegura que «si tuviera 20 años a día de hoy, para empezar no tendría un marido de 84 años, así que a lo mejor iría a San Sebastián, pero ahora no es lo mismo: ir a la aeropuerto, el aire acondicionado, el viaje de ida y vuelta en avión...».

«Igual no hay que focalizar la celebración en un día»

En cuanto a la posibilidad de hacer el viaje en tren, Ferrer también lo descarta. «Son muchas horas. Y además, resulta que hay poco personal trabajando porque hay muchos empleados de baja, así que han reducido el número de trenes. Y claro, los que hay, van llenos hasta arriba».

La artista comprende que es difícil trasladar la fiesta o parte de las celebraciones -incluida la entrega del Tambor de Oro-, a otras fechas más propicias desde el punto de vista sanitario, «pero habrá que pensarlo porque ya es la segunda vez que se suspende la Tamborrada y si seguimos así, el año que viene vamos a estar en las mismas. En verano parece que todo va mejor y de repente, surge una nueva variante y vuelta a empezar. Habrá que pensar en una forma alternativa y posible de celebrar las fiestas, y que la gente se acostumbre. Igual no hay que focalizar la celebración tanto en un día determinado como en lo que significa esa fiesta. Es un lío».

Respecto a la situación que en general se vive en Europa y en concreto, en Francia, señala que «hay una depresión generalizada en la que estamos como decían los Sex Pistols: 'No Future'. No puedes prever nada. Ni una exposición, ni una fecha para que te hagan un escáner porque igual el que te lo va a hacer está con el Covid. A lo mejor nos tendríamos que acostumbrar a esto, pero el hombre, ¿puede vivir sin proyectos de futuro?»