Una fiesta para todos

MARÍA M. CAFFAREL INVESTIGADORA IKERBASQUE EN BIODONOSTIA

Llegué a Donostia un 10 de enero de 2015 y lo primero que me encontré fue el sonido de los tambores que ya preparaban el gran Día de San Sebastián. Me quedé alucinada. Aterricé aquí desde la Universidad de Cambridge y me encontré a la entrada del día más importante de la ciudad. Una semana después conocería la Tamborrada.

Trabajo de investigadora Ikerbasque en Biodonostia liderando el grupo de cáncer de mama y estos años no había tenido mucho tiempo para salir a tocar. Mis hijas desfilan como soldados en la tamborrada de English School y los padres crearon en 2019 una tamborrada de adultos de esa misma escuela. Yo me animé a apuntarme el año pasado pero, por desgracia, la pandemia evitó mi debut.

En nuestra tamborrada nos juntamos muchas personas que no somos donostiarras y varias de ellas son extranjeras. Hay tambores de Estados Unidos o barriles de Sudamérica. Es una oportunidad para conocer a gente, aprender la cultura donostiarra y disfrutarlo como el que más. Lo más bonito es haber creado una fiesta para todos, un desfile integrador. Al final se trata de que todas las personas que viven aquí y sienten la fiesta continué con la tradición.

Además, una de las cosas más importantes que me ha ofrecido la Tamborrada es aprender a hacer cosas nuevas con las manos. Tras varios ensayos he podido llevar bien el ritmo, acertar con los golpes de barril e incluso sorprender con un redoble. Todo ello con mucho esfuerzo y dedicación, porque los primeros días había que verme. Te contagias de la magia y al final acabas sintiendo la magia del momento con tus compañeros. Ahora me emociono con la 'Marcha'.

No tengo dudas de que el año que viene repetiré con las ganas y el sentimiento que he adquirido hacia la Tamborrada. Seguiré aprendiendo alguna de las canciones que este año me ha costado un poquito para bordarlo el próximo 20 de enero del 2023. Hasta entonces esperaremos para volver a vivir el día más importante de San Sebastián.