Goia expresa su «malestar» con los pitidos cuando izaba la bandera y sonaba la Marcha de San Sebastián

«No entiendo que haya quienes quieran protagonizar ese momento con otras cuestiones» al margen de la fiesta

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

El alcalde, Eneko Goia, expresó ayer que se sintió «molesto» con un grupo de personas que gritaron y silbaron en la plaza de la Constitución durante una izada realizada horas antes de la medianoche para respetar el toque de queda. El regidor explicó que esta sensación no es por lo que pueda suponer de ataque a su persona sino por que estos comportamiento se hacen cuando se toca la Marcha de San Sebastián y se iza la bandera de la ciudad en el inicio de la fiesta. «Nunca entenderé que estando la bandera de la ciudad y tocando la Marcha de San Sebastián uno quiera protagonizar ese momento con otras cuestiones».

Goia valoró ayer las primeras horas del día de San Sebastián al finalizar la misa oficiada por el obispo en la basílica Santa María. Explicó que durante la madrugada no se produjeron «incidentes reseñables», al limitarse las intervenciones a un botellón de reducidas dimensiones en Urgull. Asumió que las condiciones sanitarias han impedido celebrar la fiesta «como todos quisiéramos» y «ahora lo que toca es cuidar a la comunidad. Aunque nos entristezca el no poder celebrarlo es lo que tenemos que hacer. Ya lo celebraremos por todo lo alto cuando salgamos de esto», concluyó.

El alcalde izó la bandera antes del toque de queda de las 22 horas y después se trasladó a su casa donde pasó la noche «con mi familia». «A las doce salimos al balcón, como muchos donostiarras, a demostrar lo que sentimos». Goia vivió la noche con cierta desazón por el boicot con silbidos y gritos que un grupo de personas protagonizó cuando izó la bandera en la plaza de la Constitución, mientras los txistularis tocaban la Marcha de San Sebastián en los balcones del edificio consistorial.

«En lo personal no me afecta, porque ofende quien puede no quien quiere. Pero en el contexto (del inicio de la fiesta) sí me molestó por una cosa: los alcaldes van cambiando, pero están presentes en ese momento la Marcha de San Sebastián y la bandera de la ciudad. Yo nunca haría eso, fuera el alcalde que fuera. Hemos vivido cosas peores, desde luego, y algunos nunca han entendido que ese no es el momento para algunas cosas. A mí me pueden criticar todo el año y me pueden decir lo que quieran. Alguno, incluso, se mete con mi madre, pero más allá de eso ni es el momento ni es el día. Yo nunca entenderé que estando la bandera de la ciudad y tocando la Marcha de San Sebastián uno quiera protagonizar ese momento con otras cuestiones».