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Tambores de Mary Ward saludan animosos mientras aguardan su turno de echarse a las calles en la terraza del Ayuntamiento.

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Tambores de Mary Ward saludan animosos mientras aguardan su turno de echarse a las calles en la terraza del Ayuntamiento. Arizmendi

Tamborrada 2024

¿Qué hizo la General tras cubrir el recorrido?

Pues repetirlo. Después de recorrerlo a caballo, la General y su Ayudante volvieron a hacer el itinerario a pie con sus compañeros. Es uno de los secretos del gran desfile

Mikel G. Gurpegui

San Sebastián

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Domingo, 21 de enero 2024, 01:00

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Si la melodía inicial de la 'Diana' tiene tono de interrogante, ayer observamos con lupa la Tamborrada Infantil coleccionando imágenes y preguntas, con o sin respuesta.

'Mais qu'est-ce que c'est?'. El sábado de invierno con sol hizo que entre los espectadores abundasen los de 'l'autre côté'. Algunos se encontraban con el desfile como una deslumbrante sorpresa. Otros sabían a lo que venían: 'Allez, allez!'. ¿Había muchos más? Sí, donostiarras, guipuzcoanos, navarros y otros hicieron que hubiera más público que en muchos años. En las zonas donde otras veces podías asomar la cabeza entre dos filas de espectadores, había cuatro. Donde otros años cruzamos la calle, era imposible.

¿Se agotaron las prendas térmicas? Probablemente. Ante el indiscutible frío, una tamborrera llevaba pantalón térmico, una camiseta térmica de manga corta, otra de manga larga y un jersey... debajo del uniforme. Avanzado el desfile, entre tanto redoble y algunos rayos, en ciertas mejillas asomaban coloretes.

¿Por qué nos gustará tanto hacer cola? A saber. A las 11.30 vimos colas en el puesto de talos de Segura del Boulevard y en los váteres colocados entre la Casa Consistorial y el Náutico. A las 12.15 nos encontramos con otra fila, ante la noria de Alderdi Eder. Cinco euros por ver a los niños y niñas como hormiguitas.

¿Qué nos pedimos? Quisiéramos tener siquiera un poco del encanto de tantos pequeños gastadores y cantineritas de mano incansable, la marcha contagiosa de la Tambor Mayor del colegio San José, Anir Guyenbat, la voz decidida del Alcalde Marko Etxezarreta (que mostró en su sólido discurso pacifista), la forma de saludar con el sombrero de su hermana Ane, la elegancia de la Notaria Sofía Novac... y el aguante de la General Alazne Neira y su Ayudante, Elaia Pemán. Tras hacer a caballo todo el recorrido, ambas se volvieron a cubrir todo el recorrido a pie junto a la bandera de su colegio, el de Santa Teresa, que desfilaba en último lugar.

¿Tienen más mérito los tamborreritos de ahora que los de antaño? Sí. Deben aprender doce temas musicales, frente a los seis de toda la vida. Eso sí, mantienen la tradición de acelerarse en el fraseo de 'Iriyarena'.

¿Habría que expropiarles? Tanto no, pero sí anotar el manifiesto antidonostiarrismo de los propietarios de esa mayoría de pisazos del Centro bajo los que pasa la Tamborrada Infantil sin que nadie se asome. Menos mal que los compensan esos otros balcones con banderas, la abuela, los nietos, las primas, los amigos,...

¿Alguien se acuerda de la Bella Easo? Nosotros sí, aunque por segundo año consecutivo no haya habido, si bien se mantiene como figura opcional para el centro encargado de los cargos. Acaso habría que debatirlo, y también darle una vuelta a esos personajes del siglo XIX difíciles de identificar y que no entusiasman. Acaso no tenga remedio lo de que mucho público se marche antes de que llegue la algo desangelada carroza que cierra el desfile.

¿Evoluciona la Tamborrada Infantil? Ligeramente, sí. Cada vez más compañías van incorporando esos movimientos divertidos, las agachaditas en 'Caballería de viejas', los pasitos para atrás o de lado, los gritos grupales... que ven hacer a los mayores.

¿Quién era el participante número 4.732? Según los datos de Donostia Festak, en 2023 salieron en la Tamborrada Infantil 4.731 niños y niñas, y ayer 4.732. ¿Cómo sería ese participante de más, de los bajitos o de los larguiruchos, de los de ademán serio, de los encantados de la vida, de los pasotillas, de los de qué color de pelo y piel? Todos tan maravillosamente diferentes y cada uno tan felizmente donostiarra.

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