Los barriles y aguadoras de Kresala durante la tamborrada de 2020. / JUANTXO LUSA

Tamborrada 2022 Kresala sopla 50 velas en la intimidad

El 20 de enero de 1972 salió por primera vez una tamborrada que en 1980 cambiaría la historia de la fiesta incorporando a las mujeres

Mikel Encinas
MIKEL ENCINAS

Xabier Otaegi estaba en la calle Euskal Herria aquel 20 de enero de 1972 a las siete de la mañana. Era uno de los integrantes de la primera tamborrada de Kresala, que aquella mañana se convirtió en la decimotercera compañía que desfilaba por Donostia. Hoy sigue formando parte de la misma y pocos mejor que él para contarnos la trayectoria de una tamborrada que cambiaría la historia de la fiesta al ser, en 1980, la primera en incorporar mujeres. Otaegi acudió a la cita con DV junto a Xabier Arregi, coordinador de la tamborrada y Blanka Andonegi, aguadora.

Todos ellos se reunieron en torno a una mesa para recordar el sinfín de anécdotas que han dejado todos estos años de trabajo desinteresado por mantener viva la fiesta. Coinciden en que es un aniversario agridulce porque no podrán celebrarlo como más les gusta, recorriendo las calles de la Parte Vieja y el Centro, haciendo sonar sus tambores y barriles. La suspensión de las tamborradas de adultos impedirá a Kresala desfilar por 50ª vez en la Tamborrada. La cuenta se detuvo en 49 el 20 de enero de 2020. Confían en que en 2023 puedan sumar 50 y soplar las velas. Sólo una persona ha desfilado las 49 veces, Mikel Fernández.

Xabier Arregi, responsable de la tamborrada de Kresala, cuenta que «no teníamos pensado nada especial porque el año pasado ya se veía claro que no iba a haber Tamborrada y este ya se veía que la cosa no pintaba bien». Blanka acepta que es momento de «mostrar respeto a los sanitarios y a los enfermos que han padecido esto seriamente. Da pena no salir, pero yo lo asumo relativamente bien», cuenta la aguadora.

Las cifras

  • 1972 Kresala se convierte en la 13ª Tamborrada y sale a las 7 de la mañana, el único horario libre

  • 1980 Las mujeres de Kresala salen por primera vez con el traje de aguadoras

A falta de Tamborrada, toca vivir de recuerdos en estos duros años de pandemia y Otaegi recuerda cómo «Manolo Otero fue el creador de la tamborrada y yo estaba en Kresala, con lo que en cuanto supe, me apunté enseguida». Aquellos primeros años «participé siempre salvo cuando me tocó hacer la mili». Una vez concluido el servicio militar, Otaegi fue nombrado Tambor Mayor, cargo que ostentó durante 14 años. Por tanto, puede decir que es el primer Tambor Mayor que ha dirigido a mujeres, ya que en 1980 las chicas de Kresala se integraron en la tamborrada como aguadoras.

Xabier Arregi recuerda perfectamente cómo fue el proceso desde la fundación de la compañía hasta que las mujeres se incorporaron: «Empezamos a tocar a las siete de la mañana porque era el único horario que quedaba libre en la zona de la Parte Vieja».

El horario marca el carácter de la tamborrada. Otaegi confiesa haber pasado por las tres opciones que ofrece salir a las siete de la mañana: «Se puede llegar de gaupasa, se puede salir algo y dormir un poco y se puede acostarse pronto y levantarse a las seis. Esta última es la peor de todas», bromea.

Pero más que el horario, si algo ha marcado históricamente a Kresala ha sido la inclusión de las mujeres, que fue un paso más en una tamborrada abierta: «En el 76 se planteó que los trajes de tambor fueran propios, con lo cual tenían derecho a puesto fijo. Pero como la mayoría de socios éramos jóvenes nos rebelamos y se hicieron puestos rotativos cada cinco años. Y así se sigue haciendo». Eso dio pie a que hubiera mucha gente joven en la compañía. «Hacíamos vida normal en todos los aspectos junto a las mujeres, con ellas, entonces no nos entraba en la cabeza que no vinieran a la Tamborrada», cuenta Arregi. Otaegi añade: «Cuando las chicas dicen que quieren salir, la reacción de casi todo el mundo es que no. Pero a continuación es muy importante hacerte la siguiente pregunta. ¿Por qué no? Al hacerte esa pregunta dices: 'Claro, ¿por qué no van a salir?'». En la junta directiva hubo un apoyo masivo al planteamiento de las chicas, que empezó a fraguarse en 1978. Todo cristalizó en que salieran el 80. Arregi rememora que «ellas plantearon el tema muy bien porque se reunieron con Javier Sada e introdujeron el personaje de aguadora».

Llegó ese 20 de enero de 1980 y pese a que en los días previos hubo cierta contestación social al hecho de que participaran mujeres y a que hubo algún pito antes de la salida, «en cuanto comenzó a sonar la Marcha recuerdo un tremendo aplauso. Fue muy emocionante. Aquello estaba en marcha. Y hasta hoy», zanja Otaegi.