Las nuevas tecnologías se han convertido en un aliado indispensable para donostiarras que viven en el extranjero y quieren seguir la Tamborrada

Tan lejos y a la vez tan cerca de la fiesta

Donostiarras que viven en el extranjero relatan sus experiencias el Día de San Sebastián, un ejemplo de cómo disfrutar sin tambores ni charangas debajo de casa

ARKAITZ DEL AMO

Son las 24 horas más cortas y a su vez las más largas de todo el año. Se viven con toda la intensidad posible. El mundo queda reducido a lo que sucede en la capital guipuzcoana sin darnos cuenta de que el sentimiento por la Tamborrada y el Día de San Sebastián late con fuerza en otras partes de la Tierra. Donostiarras que viven en el extranjero relatan sus experiencias y ofrecen consejos para una edición especial sin charangas, sin tambores, pero que seguirá poniendo la piel de gallina a todos los vecinos de la ciudad.

Paul Ayestaran

Entre Biden y la Marcha

Mientras todo Estados Unidos esté pendiente de la toma de posesión de Joe Biden como nuevo presidente norteamericano, Paul Ayestaran, que se dedica a la venta de equipos médicos, seguirá desde Charleston (Carolina del Sur) lo que suceda en su ciudad. Reconoce que «es la fiesta a la que más cariño le tengo» y que es costumbre «llamar a mis padres y mi hermana la Víspera» para sentirse un poco más cerca. Porque por muchos kilómetros que los separen «me sigo sintiendo parte de la fiesta». Prueba de ello es que vive el día con «las mismas emociones» que cuando desfilaba con el Liceo Francés o con el Centro Burgalés Castellano-Leonés. Siempre quedará «el arraigo».

Sandra Rodiño

Con el kit de tamborrada

Ni el frío de Oslo (mañana se esperan temperaturas que ronden los 2-3 grados y una sensación térmica de -2ºC) puede con la ilusión de esta ingeniera acústica que tiene preparado «el kit de tamborrada con tabla, palos, pañuelo y gorro» sin olvidar «el CD con todas las piezas». Recuerda «a mi aitona cocinando angulas, los ensayos, la emoción de toda una ciudad» que vive la jornada con una mezcla de «solemnidad y fiesta». Mantiene «el orgullo» de ser donostiarra y apuesta este año por «tocar de balcón a balcón y vestirse de tamborreros y juntarse por Zoom». Por opciones no va a ser.

Alberto Zamora

Las gulas nunca faltan

Londres es la actual residencia de este arquitecto que lleva media vida (18 años) lejos de Donostia. Tiempo que no ha variado su cariño hacia la ciudad, de la que añora «escuchar los tambores por todos lados y a todas horas». Celebra el día grande «comiendo una gulas y llamando a la familia». Pero las nuevas tecnologías también ayudan y «siempre intento ver la Izada en la Plaza de la Constitución», un momento simbólico que le hace sentirse como en casa. En plena pandemia, señala que «daría la vuelta al mundo una tamborrada por barrio con la ciudad en silencio».

«Siempre que puedo me escapo para estar en la tamborrada de Anastasio», señala Julen Etxeberria

Sandra Rodiño propone «tocar de balcón a balcón, vestirse de tamborrero y juntarse por Zoom»

Julieta D'Anna

El teletrabajo, un regalo

Instalada en Lyon y trabajando en la industria farmacéutica, Julieta tendrá la fortuna de vivir el 20 de enero en casa. «Por la pandemia estaré en Donostia», por lo que anima a la gente a «celebrar la fiesta en casa, tocando la Tamborrada frente a la televisión». La gastronomía será fundamental este año y defiende «comer el menú típico de este día». No cree que haya que dejar pasar esta fecha porque «es una fiesta nuestra que alimenta el sentimiento de pertenencia».

David Montero

Una celebración entre amigos

Este empresario que vive en Bruselas tiene claro que «la Navidad es para la familia, pero San Sebastián es una celebración para compartir con quien tú has elegido, con tus cómplices, con tus amigos». En el recuerdo tiene el momento en el que Gehitu recibió en 2004 la Medalla al Mérito Ciudadano, un reconocimiento «que viví con enorme emoción y me sentí parte de ese mérito». También ha vivido otros años «en soledad y con lágrimas en los ojos, y este año será uno de esos», aunque «espero con ganas que llegue el día porque todo parece mejor después de tocar el tambor». David invita a los donostiarras «a tomarse el día como una excusa para compartir alegrías con quienes están cerca» porque «no necesitamos tanto el calor y el contacto como la complicidad y el cariño».

Gorane Eraso

Con la ayuda de las tecnologías

Cuando Gorane hizo las maletas hace seis años para poner rumbo a Chile, no imaginaba que echaría tanto de menos su ciudad. Especialmente el Día de San Sebastián, cuando «la nostalgia de estar tan lejos» se hace más patente. La donostiarra, encargada de reservas de Antay Hotel&Spa, vive en Arica y «aprovecho las tecnologías para ver la Tamborrada». Solo de pensar en la Marcha compuesta por Sarriegi «se me ponen los pelos de punta» porque «es un día especial para todos». Aunque este año se va a hacer «extraño» por las restricciones derivadas de la pandemia, aboga por «adaptarse a las circunstancias y celebrar el día» bajo las nuevas normas.

Iker Ibañez

El orgullo de ser donostiarra

Por insólito e inexplicable que parezca, en Singapur también suena la Marcha de San Sebastián el 20 de enero. El culpable es Iker Ibañez, un apasionado del mundo digital que cumple 20 años lejos de su ciudad. Precisamente vivir fuera hace que «a estos momentos se les dé más importancia». Admite que a las siete de la mañana de Singapur (hora de la Izada en Donostia), mientras desayuna, «suena la Marcha y llamamos a la familia». Le da valor al hecho de que en la Tamborrada «todo el mundo se involucra, lo vive, es precioso» de ahí que para él «supone un orgullo ser donostiarra». Apunta que «este año en el que no tendremos tambores veremos el verdadero espíritu de la Tamborrada» y que siempre hay motivos «para celebrar las cosas maravillosas de la ciudad».

Orgullo y nostalgia son dos términos que definen y repiten los donostiarras que viven lejos de casa

Iker Ibáñez apunta que «este año se verá el verdadero espíritu del Día de San Sebastián»

Uxue Iñurritegi

Una emoción difícil de explicar

La productora audiovisual donostiarra lleva siete años en Inglaterra y añora los tiempos en los que desfilaba con Ikastola Zurriola o, ya adulta, por Gros o El Antiguo. Los recuerdos son «buenísimos, siempre lo he vivido intensamente». No ha variado su forma de sentir la fiesta y ha unido a la celebración a su entorno más cercano: «Mi prometido es escocés y le encanta tocar la Tamborrada con una tabla de madera o bailar en el salón» pese a que «es difícil de explicar a aquellos que no son de Donostia» lo que se siente. Subraya que «el sonido de la Tamborrada es único» y, pese a las dificultades actuales, «hay costumbres que se pueden mantener, como una buena cena».

Julen Etxeberria

Se 'escapa' siempre que puede

Julen vive en Luxemburgo desde 2015, donde ha formado una familia junto a Judith -también donostiarra-, que ya trabajaba allí por aquel entonces. Sus niñas Ane y June nacieron allí, pero ya tienen inoculado el virus de la Tamborrada. «Es el día más especial del año» para Julen y «siempre que puedo me escapo a Donostia para salir en la tamborrada de Anastasio». Tal es su pasión por el Día de San Sebastián que organizó su mudanza «para el día 23 de enero de 2015. No iba a perderme la Tamborrada». Pese a que algunos años ha venido a Donostia, otros, como este, le ha tocado vivirlo desde el Benelux. Cuando así ha sido «siempre lo hemos celebrado a nuestra manera desde aquí, con una cena especial y escuchando la Marcha. Este año volverá a ser así y también se disfruta».