Vídeo protagonizado por el Orfeón Donostiarra.

La 'marcha' del Orfeón Donostiarra

El videoclip muestra la Marcha de San Sebastián con una puesta en escena en la que demuestra que los orfeonistas además de cantar se atreven a bailar

Verónica Melo
VERÓNICA MELO

No quería hacer solo un vídeo de un coro cantando, el Orfeón Donostiarra tenía claro que en el encargo que había recibido de EL DIARIO VASCO para su web debía buscar una alternativa. «No hay nada más estático que una agrupación coral cantando y las mascarillas acentúan esta sensación», dice José Antonio Sainz Alfaro, director del Orfeón Donostiarra.

La versatilidad que ofrecen los orfeonistas les ha permitido realizar su propia versión de la composición más popular de Sarriegui en este videoclip. «Todos los protagonistas de este vídeo son miembros de nuestros diferentes coros», asegura con orgullo el director. Y es que de sus filas de cantores han salido tanto el arreglo musical como las coreografías y el guion del videoclip, que cuenta con la colaboración de La Gula del Norte.

La composición de esta Marcha de San Sebastián empieza con unos compases que evocan la nostalgia por una fiesta que este año no se puede celebrar y el recuerdo de los que no están. El tiempo imparable marca la medianoche en la Plaza de la Constitución donostiarra y ahí arrancan las primeras frases, una llamada de hombres y mujeres a la celebración. «Un día en el que cada uno entiende la fiesta a su manera. Nosotros lo invocamos a ritmo de fox-trot, de salsa, de claqué o con una trikitixa. Hasta que regresamos a la solemnidad de la Marcha de San Sebastián como cierre de la pieza», explica Sainz Alfaro.

El director del Orfeón Donostiarra estima que musicalmente « este arreglo de Astiazarán y Sastre tiene una gran genialidad, porque analiza muy bien la mezcla de la época actual con la fiesta en sí sin dejar de lado la majestuosidad de la mano de Sarriegui».

La respuesta de los orfeonistas fue inmediata y positiva, « son tiempos complicados y me ha sorprendido su grata respuesta ante este reto», destaca Sainz Alfaro. En las grabaciones han participado más de 200 personas entre Orfeón Donostiarra, Orfeoi Gazte, el Txiki y sus pequeños cantores. A ellos hay que sumar 16 tambores y barriles representantes de las siete comisiones de barrios de las tamborradas.

Frío, se graba

Elegir los escenarios ha sido la parte más sencilla. Donostia ofrece decorados de cine que hacen fácil poner la imagen. «La Plaza de la Constitución no podía faltar, ni tampoco Alderdi Eder, la playa de La Concha o el Kursaal», afirma Mercedes del Ama, guionista. A estos espacios se sumaron el salón de plenos del ayuntamiento donostiarra, el Palacio Miramar, el muelle y el Paseo Nuevo con la escultura de Oteiza. « Teníamos prevista una toma en el Peine del Viento, pero su cierre por un desprendimiento nos hizo cambiar rápidamente de escenario», recuerda la guionista. La tamborrada infantil está representada en la figura de una tambor mayor que dirige a todos.

El auditorio de Miramon ha sido el punto de reunión de los coros del Orfeón y de los tambores. Una cita acompañada por la borrasca Filomena, que no dejó nieve en Donostia pero sí temperaturas mínimas durante los tres días en los que se realizaron las tomas. Ahí los orfeonistas echaron mano de oficio y de ropa térmica, especialmente las mujeres y los más pequeños.