Medallas para iniciar la fiesta de San Sebastián

Todos los galardonados junto al alcalde Eneko Goia. / Lobo Altuna

Gaztetxo Antzerki Eskola, Áncora, Elizaran Ikastetxea, Eragin Elkartea y Hazi eta Ikasi reciben la Medalla al Mérito Ciudadano con un broche de teatro musical

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

La fiesta ya está en marcha en San Sebastián, con miles de tambores y barriles sonando y una fiesta adelantada en el Ayuntamiento con la entrega de las Medallas al Mérito Ciudadano. Esta ceremonia nunca está carente de emoción, pero esta vez se convirtió en el arranque festivo con un número de teatro musical interpretado por uno de los premiados, Gaztetxo Antzerki Eskola, que levantó de los asientos al público presente en el Salón de Plenos. Este colectivo, la plataforma en defensa del patrimonio Áncora, Elizaran Ikastetxea, Eragin Elkartea y Hazi eta Ikasi recibieron el galardón de manos del alcalde horas antes de arrancar oficialmente la fiesta.

Ni rastro de lluvia, tarde agradable y el paseo de La Concha con su llenazo habitual de los sábados por la tarde. Así estaba Alderdi Eder a media tarde con la gente haciendo dos colas. Una en la noria, de unos 50 metros de largo. Otra, no menor, ante la fachada del Ayuntamiento. El 19 de enero es una jornada de aplausos y agradecimientos hacia entidades que trabajan desinteresadamente por la colectividad. Y por eso había mucha gente queriendo entrar al Ayuntamiento y por eso acudieron autoridades como la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejería, la de las Juntas Generales, Eider Mendoza, el consejero de Cultura, Bingen Zupiria, los diputados forales Imanol Lasa y Marisol Garmendia, el parlamentario Borja Sémper, el diputado en el Congreso Iñigo Barandiaran o el Subdelegado del Gobierno en Gipuzkoa, Guillermo Echenique. Junto a ellos y el alcalde, la corporación municipal al completo.

La ceremonia comenzó con la entrada de los galardonados al Salon de Plenos acompañados de Eneko Goia mientras la Banda Municipal de Txistularis interpretaba 'Alkate Soinua', de Raimundo Sarriegui. El acto fue conducido por Itziar Alduntzin, quien invitó al alcalde a subir al escenario.

Goia se dirigió a los premiados para decirles que la Medalla al Mérito Ciudadano «es un gran reconocimiento, pero no mayor» que el de sus méritos. «Habéis dado mucho a la ciudad, habéis sido generosos y hoy la ciudad quiere devolveros una parte de lo que le habéis dado». El alcalde explicó que los galardonados llevan «mucho tiempo trabajando para mejorar un poco nuestra ciudad». Cada uno en su ámbito: Áncora, «en la defensa y puesta en valor de nuestro patrimonio histórico y urbanístico»; Hazi eta Ikasi, en el «trabajo con los jóvenes y niños que más dificultades han podido tener»; Eragin, después de 53 años de andadura «al servicio de la cultura y en especial para el desarrollo de la mujer en el ámbito personal y cultural»; y Gaztetxo Antzerki Eskola, desde el «fomento de la creatividad a través de montajes teatrales y musicales que nos contagian de alegría y buen 'rollo'».

«Los ciudadanos son la savia que corre por las venas de la ciudad y vosotros sois la prueba más palpable de que nuestra querida Donostia tiene un gran futuro por delante, un futuro brillante porque hay muchos ciudadanos que hacen de ella una ciudad mejor», concluyó.

Un vídeo introductorio ilustró a los presentes sobre la actividad de cada colectivo. El primero en subir al estrado para recibir la medalla fue el presidente de Áncora, Alberto Fernández D'Arlas. El historiador explicó que reciben la distinción «con emoción». En su discurso abogó por combinar los intereses económicos de los propietarios con el bien colectivo de la protección del patrimonio arquitectónico «por medio de una regulación sensata». Criticó la desaparición de decenas de villas por las «llamativas lagunas» de la normativa municipal, aunque se alegró de que se haya puesto en marcha una revisión del catálogo municipal junto con una suspensión de las licencias de derribo mientras se revisa la normativa.

«Segundo siglo»

El siguiente en recibir la Medalla fue Elizaran Ikastetxea, una institución que cumplió 100 años en 2018 y que, según explicó su director, José Luis Vicente, comienza su «segundo siglo» de la mejor manera. «Este no es un reconocimiento personal y por eso no es necesario esconderse. Creo que lo merecemos» por la labor educadora realizada en favor de quienes más lo necesitan, a quienes «hemos proporcinado libertad, independencia y seguridad». Vicente dejó que uno de los profesores, Xabier Ariznabarreta, finalizará la intervención con un bertso con el que apeló a que todos los agentes -familia, centros educativos e instituciones- a que aporten desde su propia función su granito de arena en el desarrollo de los jóvenes.

La presidenta de Eragin, Elena San Sebastián, revindicó el trabajo realizado en favor del «desarrollo personal y el empoderamiento de la mujer» a lo largo de 53 años. «Estra medalla nos da mucha fuerza y se la dedico a todos los que han trabajo en este objetivo, algunos están ahí abajo y otros ahí arriba».

Mamen Alonso y María José Landa, presidenta y vicepresidenta de Hazi eta Ikasi, aplaudieron la labor de sus 150 voluntarios sin los que sería imposible ayudar a los jóvenes para que «no se queden atrás» en su educación. Animaron a la ciudadanía a prestar su tiempo en asociaciones sociales «porque vuestro trabajo os llenará de satisfacción».

La ceremonia finalizó con un emocionado director de Gaztetxo Antzerki Eskola, José Amaya, quien reivindicó la función del teatro musical «como una vía para formar y mejorar a las personas». Citó a varios componentes del grupo que «nos dejaron» y sus palabras dieron paso a la magia del baile, la música y la coreografía con la que una veintena de actores se apoderó del Salón de Plenos y provocó la fuerte ovación final.