Diario Vasco

La tradición siempre se renueva

Los juveniles de la tamborrada de Summa, en un ensayo.
Los juveniles de la tamborrada de Summa, en un ensayo. / DV
  • Pese al fuerte arraigo de la fiesta, un buen número de cuestiones ha cambiado con el tiempo

Este año, la fiesta de San Sebastián romperá una tradición a petición de su Tambor de Oro, Pedro Subijana: el alcalde y los portavoces no comerán el día del patrón con el cocinero galardonado: ha sido él quien ha pedido que la comida del día de San Sebastián la pueda celebrar con su familia. Después de muchos años en los fogones sin poder disfrutar de la fiesta, esta vez quiere hacerlo entre los suyos.

El caso es que solo habrá una cita gastronómica oficial, la cena con los Medallas al Mérito Ciudadano a la que también se ha invitado a Subijana. Tendrá lugar con antelación, la noche del jueves en La Perla, con el alcalde Juan Karlos Izagirre a la cabeza, los portavoces de los grupos políticos e invitados especiales de las ciudades hermanadas.

¿Habrá quien se lleve las manos a la cabeza clamando por la tradición? No es probable. Pese a una cierta creencia de que la fiesta de San Sebastián está cuajada de tradiciones inviolables, lo cierto es que es cambiante, tal vez por su origen carnavalero en el que, además, desde su inicio, participaron las mujeres. Su papel sería residual a partir de la Dictadura pero ha ido recuperando fuerza, sobre todo en los últimos diez o quince años.

Fuera del programa. Nuestro compañero Mikel G. Gurpegi, cuenta estos vaivenes de la fiesta. «El arraigo es muy importante, pero hay cosas que se han ido diluyendo, se han introducido novedades, pero sin sobresaltos». Si quieren una lista el propio Gurpegi la desgrana. Hay un poco de todo. La muy antigua procesión con la figura de San Sebastián por la playa hasta el Antiguo, la inicial concepción de la tamborrada como comparsa de Carnaval, con atuendos cambiantes y aquellos bigotes pintados... O la sokamuturra al amanecer del día 20 (prohibida en 1902; recuperada y olvidada). Ha desaparecido también el carácter inicial de fiestas más diurnas que nocturnas. «En los los años 20, Euskal Billera salía a las 5 de la mañana y la Unión Artesana, a las 7», nos recuerda Gurpegi, que también se refiere a una costumbre que desapareció hace muchos años como fue la de inaugurar edificios y grandes equipamientos de la ciudad el 20 de enero o la inclusión en el programa de conciertos de la Banda, funciones teatrales y competiciones deportivas, entre ellas las regatas de bateles. «Quizás ya puedan considerarse perdidas las angulas que, por cierto, hasta después de la Guerra Civil no eran tradicionales en las mesas donostiarras». El cambio de ubicación del tablado dentro de la plaza de la Constitución también fue un clásico durante los años de lanzamiento de huevos y otros objetos contra el alcalde durante la izada, 'costumbre' ya desaparecida. Durante varios años y desde 1995, las tamborradas del Centro realizaban una izada rezagada a partir de las 2 de la mañana en el Koldo Mitxelena. También ha quedado solo para el recuerdo.

La cena de la discordia. ¿Cuánto hace que el Tambor de Oro no cena en Gaztelubide? Hay que remontarse a la legislatura de Xabier Albistur. La Corporación había concedido el Tambor de Oro al poeta Gabriel Celaya y editado un libro con sus poemas. Celaya aceptó la invitación, pero se negó al saber que no se aceptaban mujeres y que, por lo tanto, su compañera Amparitxu no podría cenar con él. Fueron días extraños para Albistur. Hacía unos años que esta tradición hizo que una galardonada femenina, la cineasta Pilar Miró, cenara en un restaurante con la mujer del alcalde, entonces Ramón Labayen. Albistur dio el paso y convocó una cena de Corporación a la que podría asistir el poeta con su mujer, fuera, claro, de Gaztelubide. Se celebró en el María Cristina y los redobles de los invitados fueron dirigidos por el entonces portavoz socialista, Odón Elorza, experto tamborrero en aquellos momentos. La cena se convirtió en otra pequeña tradición que fue perdiendo peso y que dejó de celebrarse. Gaztelubide creó su propio galardón, el Barril de Oro, que este año homenajea a Iñaki Gabilondo. La víspera el alcalde suele comer con los Medallas, pero ya hemos visto que esta vez también eso se ha cambiado en función de las fechas.

Políticos al tambor. Albistur no participaba en ninguna tamborrada. Odón Elorza manifestó desde el principio su intención de formar parte de una cada año, pero por problemas de seguridad no siempre fue posible, aunque el socialista siempre ha llevado a gala el haber sido tamborrero desde que participaba con Mundaiz. Juan Karlos Izagirre, actual alcalde, no saldrá, pero sí hay doce concejales que llevan más o menos años saliendo en alguna tamborrada. Solo dos son mujeres: Aitziber San Román, del PNV, aguadora de Lur Gorri y Naiara Sampedro, barril de Zuhaitz. En Lur Gorri sale también el portavoz jeltzale, Eneko Goia, mientras que otro edil del PNV, Iñaki Gurrutxaga, lleva ya muchos años en Xarmanta. Dos de los compañeros de formación de Sampedro también forman parte de las huestes tamborreras. Son Axier Jaka, barril de Marruma Elkartea y Josu Ruiz, cocinero de la Abandotarra. Tres socialistas tampoco fallan a la tradición: Denis Itxaso con los Anastasios, Miguel Ángel Díez en Jolastokieta y Enrique Ramos con la sociedad Mons de Intxaurrondo. Tres ediles del PP también salen en la tamborrada: el portavoz Ramón Gómez Ugalde e Iñigo Arcauz son tambores del Club Cantábrico, mientras que José Luis Arrúe es barril de Kondarrak.

Invitados populares. Si acabará siendo tradición o no lo dirá el tiempo, pero desde el inicio de esta legislatura Izagirre decidió sortear algunas plazas para los balcones de la Biblioteca Central de la plaza de la Constitución tanto para la Izada como para la Arriada. Este año se han sorteado 30 para un acto y 30 para el otro, todas ellas con acompañante. La otra gran atalaya de la fiesta, los balcones de la Casa Consistorial a las 12 del mediodía del día del patrón, también tendrán invitados, 24 personas agraciadas en el sorteo y que pueden ir acompañadas. En total se han apuntado 1.810 donostiarras. El sorteo se realizó el pasado viernes. Otros invitados serán los del Club Jatorra, los jubilados que llevan participando con su tamborrada desde el año 1998. Izagirre decidió que además de la bandera de San Sebastián que iza el mismo, también subiera la ikurriña al mastil.

Niños y jóvenes. «Las cosas han cambiado mucho más de lo que la gente cree. Al menos así lo considera otro experto en la cuestión, el veterano preparador de Marianistas, ahora Summa, Juan Carlos López Pascual, que impulsó en su momento que no solo los niños salieran con el colegio, sino que también los alumnos del último curso lo hicieran. La iniciativa, que cumplirá el año que viene los 25 años fue asumida por otros centros escolares como Jesuitas. En otros se optó porque fueran los padres los que cogieran el testigo de los más pequeños y así lo hacen Amara Berri, Jakintza o Santo Tomás Lizeoa. Ahora hay 63 compañías, el puesto de la carroza de la Bella Easo ha sido cambiante, el recorrido también, los Jesuítas dejaron de ocupar el último lugar que les caracterizaba y Euskal Billera ocupa el primero como iniciadores de esta tradición. Que es antigua como matiza Gurpegi. «Comenzaron a desfilar en 1927, pero fue en los años 60 cuando comenzó a alcanzar pujanza y a sumar centros infantiles. No sería hasta principios de los 80 cuando incorporara a las niñas como tambores y barriles y no solo como cantineras, se ha planteado incluso que puedan incluirse cocineros como entre los mayores y fue el alcalde aficionado a los uniformes militares, Ramón Labayen, quien diseñó gran parte de los trajes de las compañías más modernas. Impulsó y financió que los uniformes tuvieran que comprarlos los colegios y no los niños. En 1994 otro alcalde, Odón Elorza, organizó la primera recepción a los niños tamborreros, tradición que sigue aunque pronto el Salón de Plenos y hasta el Principal se quedaron pequeños. Este año se hará en el Victoria Eugenia. En cualquier caso y además de los niños, la multiplicación de tamborradas a todos los barrios y a todas las horas fue un fenómeno creciente que comenzó en los 80 y que fue a más durante los 90 y los 2000. En el año 2008 se superaron por primera vez las 100 compañías de mayores que este año serán 127, una más que el año pasado.

La hora de la mujer. Las primera compañía en incorporar mujeres que tocaran el tambor y el barril fue Kresala en 1980. La noticia fue sonada. El único precedente era el colegio de Los Ángeles, relegado fuera de la Tamborrada Infantil por sacar niñas tamborreras. Poco a poco ellas se incorporaron a distintas formaciones, sobre todo a las nuevas que iban surgiendo y que respondían en muchos casos a sociedades mixtas. La Unión Artesana incorporó chicas y comenzó pedirse que lo hiciera también Gaztelubide. En 1999 sus socios, desde 1949 en la Izada, aceptaron que subieran mujeres al tablado, pero siempre que fueran de otras compañías. La tradición se mantiene, pero en 2007 la sociedad incorporó a sus primeras aguadoras. Comenzó la transformación de las sociedades más tradicionales, eso sí, con la retirada de las subvenciones a las que no fueran mixtas decidida por el concejal de Cultura, Ramón Etxezarreta como escenario de fondo. El 93% son ahora mixtas.