Diario Vasco

Las mil historias de un siglo de izadas en La Consti

Aspecto que tendrá este año la plaza de la Constitución durante los actos de la izada y la arriada de la bandera de San Sebastián.
Aspecto que tendrá este año la plaza de la Constitución durante los actos de la izada y la arriada de la bandera de San Sebastián.
  • La primera izada pasó inadvertida en 1924, en los 80 y 90 se mezcló la fiesta con graves lanzamientos de objetos, y en los últimos años el protagonismo lo ha centrado la participación de la mujer

  • El arranque festivo ha estado teñido de polémica durante décadas, pero la reducción de la tensión política podría favorecer un cambio de imagen buscadodefinitivo

La plaza de la Constitución ha sido durante décadas el epicentro de la fiesta y este año lucirá una imagen nueva para el día de San Sebastián. La Consti ha vivido de todo en las izadas y arriadas desde que en 1924 se decidiera colocar la bandera de la ciudad en la medianoche del 19 de enero en lo que entonces era la fachada del Ayuntamiento. Ha pasado casi un siglo y hoy esta costumbre se ha consolidado. Este espacio ha sido objeto de reivindicaciones políticas y sociales, escenario de graves episodios de vandalismo y agresiones, y también lugar de reunión de personalidades y balcón para homenajes. Pero, por encima de todo, La Consti es el punto del inicio de la fiesta de la tamborrada y el lugar donde con el mismo jolgorio los tambores dicen adiós hasta el año siguiente. Este año la plaza será engalanada de forma especial con ocasión de la Capitalidad Cultural Europea, un lustroso traje blanco y azul que todos esperan que se consolide a futuro.

Si para el origen de la tamborrada hay que remontarse al siglo XIX, la vinculación de la fiesta con un acto de izada y otro de arriada es más reciente, según explican Mikel G. Gurpegui y Javier María Sada en su libro 'Tamborrada/Danborrada'. Las sociedades populares tenían la costumbre de comenzar y finalizar la jornada festiva izando y bajando banderas en sus sedes sociales a los sones de la música de Sarriegui. Pero no será hasta el 19 de enero de 1924 cuando el Ayuntamiento haría lo propio con la bandera de la ciudad en su propia sede, ubicada en la plaza de la Constitución. Un gesto que se realizó ese día sin tambores ni apenas público, lo que contrasta con los miles de personas que el próximo martes tendrán puestos sus ojos y sus cuerpos en este escenario que reunirá sobre el estrado a 433 personas.

En 1927 el acto cogería algo más de fuerza con la presencia de la Banda Municipal de Txistularis, pero realmente no fue hasta 1935 cuando la izada de la bandera en la plaza de la Constitución se empezó a consolidar como el acto que hoy conocemos. La sociedad Gaztelubide nació en octubre de 1933 y sacó su primera tamborrada en 1934 con Luis Irastorza como Tambor Mayor, pero fue en 19 de enero de 1935 cuando decidió hacerla coincidir con la izada de la plaza de la Constitución y así reforzar este acto.

El Ayuntamiento trasladó en 1947, en plena dictadura franquista, su sede desde la plaza de la Constitución (redenominada Plaza 18 de Julio) a lo que había sido el Gran Casino ubicado junto a Alderdi Eder. Este hecho podría haber marcado el devenir de la Consti como arranque de la fiesta, pero no fue así. La primera izada en el nuevo Ayuntamiento debía de ser la del año 1948, pero se suspendió por la lluvia, y al año siguiente (1949) los tamborreros de Gaztelubide regresaron, tras una deslucida izada que incluyó fuegos artificiales, a la plaza original, más acogedora que el nuevo Ayuntamiento. En 1950 se intentó de nuevo celebrar el acto en Alderdi Eder, pero el mal tiempo y el deseo de los tamborreros de quedarse en la Consti hizo que la izada se quedara allí definitivamente a partir del 19 de enero de 1951, día en que se reinauguró el edificio como Biblioteca Municipal.

Por entonces la arriada de la bandera se realizaba sin demasiado ceremonial, aunque cada vez más donostiarras acudían a la Plaza 18 de Julio a despedir el día 20 de enero junto a la Banda Municipal de Txistularis. El intento de Euskal Billera de institucionalizar una arriada fracasó, pero a la segunda fue la buena. El alcalde Juan Pagola encargó a la Unión Artesana que se ocupase de este acto y el éxito de la arriada de la bandera de 1957 hizo que esta ceremonia se consolidase hasta nuestros días vinculada a esta sociedad.

Durante los años 60 la tamborrada siguió creciendo, sobre todo la Infantil, y los últimos años de la dictadura tiñeron a la izada de reivindicaciones políticas. En 1967 es deslizó una ikurriña por un cable atravesando por la mitad de la plaza. En 1969 y 1971 la fiesta coincide con estados de excepción decretados por el Gobierno y, por tanto, no hay tamborrada y sí muchas «fuerzas del orden público» por la calle. En la fiesta de 1976, tras la muerte de Franco, la plaza se pobló de pancartas pidiendo «amnistía y autonomía» y «presoak kalera» y al final del acto la policía utilizó material antidisturbios para disolver a la multitud. En 1977 se autoriza la ikurriña horas antes de la izada lo que hace que la plaza se llene de enseñas vascas. La izada de 1979, con la gestora municipal presidida por Ramón Jáuregui, se desarrolla en un ambiente de tensión. Dos encapuchados arrancan la bandera española y la tiran a la plaza, lo que provoca la intervención de la Policía a partir de las dos de la mañana.

Huevos, pilas, bolas de acero...

En los años 80 y 90 los actos de izada y arriada son una mezcla de la fiesta de todos los donostiarras y las reivindicaciones políticas de unos pocos acompañadas de actos de vandalismo. Todos los alcaldes de la democracia, salvo Juan Karlos Izagirre (Bildu), han tenido que sufrir graves episodios de lanzamiento de objetos. Alkain esquivó en 1982 y 1983, acompañado del lehendakari Garaikoetxea, huevos y piedras. Labayen sufrió en 1986 el lanzamiento de monedas, barro y el impacto de un huevo en la cara del lehendakari Ardanza. Albistur vio llover hasta limones, con lo que decidió protegerse con un impermeable de la Guardia Municipal a partir de 1988. Arreciaron huevos, pelotas de goma y tomates, así que Albistur opta por realizar la izada mediante una cuerda que se prolonga hasta el interior del edificio de la Biblioteca Municipal. Odón Elorza se estrena en 1992 subiéndose a la azotea del edificio para realizar la izada parapetado detrás del reloj. No es para menos porque le llueven huevos, tomates, tuercas, piedras... y un cohete entra dentro de la Biblioteca y provoca heridas a algunas personas.

Las izadas de 1993 y 1994 se desarrollan en algo más que tensión. Las obras en la Consti obligan a trasladar el evento a la fachada consistorial que da a Alderdi Eder. Los incidentes se vuelven a repetir con mayor gravedad dado que el lanzamiento de bolas de acero y pilas golpea a los tamborreros de Gaztelubide -un músico es evacuado al hospital al recibir el impacto de una patata congelada-. Estos graves sucesos se producen además solo unas horas antes de que ETA asesinase mientras cenaba en la sociedad Gaztelupe de la Parte Vieja a 'Tigre' Santamaría. La fiesta no se suspende pero durante la arriada los componentes de la Unión Artesana tocan con los gorros en el suelo en señal de condena del crimen.

La izada volvió en 1995 a la plaza de la Constitución y pese a que se siguieron viviendo momentos de tensión en numerosas ediciones, el lanzamiento de objetos declinó a partir de entonces.

Si en los últimos 20 años ha habido un asunto que ha marcado el devenir de la fiesta ha sido el de la igualdad de género. La tamborrada había tenido un color predominantemente masculino durante décadas pero la sociedad y sus representantes evolucionaban y presionaban en favor de una fiesta más equilibrada. La imposibilidad de que la Tambor de Oro de 1987 Pilar Miró pudiera cenar en Gaztelubide horas antes de la izada por su condición femenina fue la bomba de relojería de una batalla por la igualdad en la tamborrada que ha tenido su continuidad hasta nuestros días. La presión social de las mujeres llevó en 1989 a que el alcalde Albistur declinase la invitación a cenar en esta sociedad. El Ayuntamiento desde entonces celebra un ágape con los galardonados en otro lugar. En 1998 se creó la primera tamborrada exclusivamente femenina (Anastasio) y al año siguiente las tamborradas mandan a las primeras mujeres a figurar como representantes de sus tamborradas en la izada. Pero estos gestos no son suficientes y en 2005 tras ser aprobada la Ley de Igualdad en el Parlamento Vasco, Odón Elorza pide a Gaztelubide y la Unión Artesana que incluyan a mujeres en la izada y arriada tocando en pie de igualdad con los tamborreros. La Artesana hace los deberes y realiza la arriada de 2006 con 14 aguadoras. A Gaztelubide le pilla el toro y se ve obligada a aceptar 12 aguadoras de la sociedad Artzak-Ortzeok ante la imposibilidad de improvisar un grupo femenino en enero. El próximo martes la histórica sociedad de la Parte Vieja tendrá 32 aguadoras propias en sus filas, al incorporar cuatro mujeres más que el año pasado, tras haber eliminado una fila de barriles.

Desde hace unos años, la izada y la arriada se refuerzan además con coreografías de danza que dan un mayor realce los actos de arranque y cierre de la fiesta. Kresala ha preparado una coreografía especial para la izada de este año. El crecimiento incesante de la fiesta tiene además en años concretos izadas y arriadas especiales. Es el caso del 75 aniversario de Gaztelubide (2008) o el centenario del Orfeón Donostiarra (1997) cuando la popular agrupación coral se subió al escenario con buena parte de sus componentes. En la edición de este año, con la celebración de la Capitalidad Cultural Europea 2016, también se ha querido contar con la presencia del Orfeón en el escenario de la izada, un testigo que cogerá el Coro Easo en la arriada. Un programa redondo que se completará con la presencia de las bandas municipales de Errenteria e Irun. Todo ello en una plaza de la Constitución redecorada con más blanco y azul que nunca.