Así fue la primera tamborrada de la pandemia

Día de San Sebastián 2021 Así fue la primera tamborrada de la pandemia

La alta incidencia del Covid-19 en Gipuzkoa ya obligó a suspender la gran mayoría de actos del día de San Sebastián en 2021. Así fue aquella triste jornada para los donostiarras.

Jon Agirre
JON AGIRRE

La suspensión de la Tamborrada de San Sebastián, a pesar de que sobrevolaba la ciudad como opción, ha caído como un jarro de agua fría por segundo año consecutivo. El aumento continuo de contagios y la alta incidencia que está teniendo el Covid-19 tanto en la ciudad como en el conjunto de Gipuzkoa ha obligado al Ayuntamiento y a los responsables y organizadores a tomar una decisión que han apurado hasta el último momento.

La decisión sigue el cauce del año pasado, cuando los tambores tampoco sonaron por las calles donostiarras, no al menos como es habitual. En 2021 nadie se congregó en la Plaza Constitución para seguir la Izada o la Arriada, ni hubo desfiles ni tamborrada infantil. Tampoco se entregó el Tambor de Oro en el consistorio. En su lugar, con el fin de permitir a los donostiarars que así lo desearon «celebrar el día de San Sebastián respetando la seguridad, la participación y a los agentes que hacen la fiesta, siempre sin realizar acciones en la vía pública», los organizados plantearon tres propuestas.

La primera, la decoración de los balcones y ventanas de los edificios con banderas de la ciudad, para que desde el punto de vista estético y visual el 20 de enero no pasara como si fuera un día normal. La segunda, «una izada conjunta» en la medianoche del 19 en la que los donostiarras pudieran participar desde sus hogares apoyado por la emisión online de las piezas de Sarriegui interpretadas por las tamborradas de cada zona que Donostia Festak grabó en el Victoria Eugenia. En tercer lugar, la suspensión obligada de la Tamborrada Infantil fue sustituida por material descargable por internet «con el traje de todas y cada una de las tamborradas infantiles, para que pudieran ser impresos, coloreados y colocados en los balcones».

Izada simbólica y altercados en la Parte Vieja

Sin tamborradas por las calles, el alcalde Eneko Goia izó la bandera donostiarra en la plaza de la Constitución en el balcón de la Biblioteca Municipal antes del toque de queda y sin presencia de público, en un acto «simbólico y discreto». Por desgracia, la fiesta no dejó un buen sabor de boca a los donostiarras. Por si fuera poco no poder disfrutar del habitual ambiente especial, a última hora de la tarde se produjeron altercados en la Parte Vieja que, incluso, obligaron a retrasar la Arriada prevista antes de hacerse efectivo el toque de queda.

Los disturbios empezaron minutos antes de las ocho, coincidiendo con el cierre de la hostelería. Fue entonces cuando diversos grupos de personas se acercaron a la plaza de la Constitución y sus calles adyacentes. La Guardia Municipal entró primero a la Parte Vieja a disolver las aglomeraciones formadas y ante los incidentes formados lanzaron un aviso a la Ertzaintza.

Volaron objetos como botellas, trozos de alcantarilla o incluso piedras, mientras que las carreras de unas calles a otras eran constantes. También se produjeron cargas. La situación fue tensa durante las últimas horas del día, desconocidos prendieron fuego a un contenedor en la calle Legazpi, que quedó cruzado cortando el tráfico a coches y autobuses que circulaban por la vía.

La noche se saldó con cuatro personas detenidas 10 personas heridas, ocho agentes y dos viandantes.