Ni una gota de lluvia. Las compañías infantiles que cada año se lanzan a las calles las horas previas a la izada de la bandera pudieron ayer olvidarse del chubasquero y disfrutar plenamente de la fiesta. Sin peros. Felices, ilusionados y entusiasmados completaron sus respectivos recorridos y celebraron como nadie la gran fiesta de San Sebastián. Ayer por la tarde pudieron demostrar con más fervor que nunca su pasión por la tamborrada porque, a diferencia de lo ocurrido el pasado año, en esta ocasión nada les aguó la fiesta.

Fueron cuatro las tamborradas infantiles que llevaron ayer las marchas de Sarriegui a distintos barrios de la ciudad. Dos de ellas a la Parte Vieja, una a Gros y la otra a Amara. En total, casi medio millar de niños y niñas marcando el ritmo de las horas previas al inicio oficial de la fiesta. Estos teloneros de lujo demostraron que la savia nueva viene pegando fuerte. Y se notó claramente en una Parte Vieja abarrotada de gente, donde Gaztelubide Txiki emprendió su marcha cerca de las 18:30 horas de la tarde. Esta compañía, que debutó el 19 de enero de 2011, quiso una vez más hacer un recorrido lo más parecido posible al de la tamborrada de adultos. 114 txikis de 7 a 14 años completaron dos horas de itinerario acompañados también este año por la banda infantil de la Escuela Municipal de Música y Danza. Como guiño a los primeros compases de la historia de la tamborrada y a cómo iban vestidos en aquel momento los más pequeños, los trajes de esta joven compañía son vestidos de época y de cocineros. Tras formar filas en Gaztelubide, la tamborrada emprendió la marcha por la calle Campanario hacia Ijentea y el Ayuntamiento, donde hicieron su primera parada.

Las tamborradas infantiles que desfilaron la víspera, en imágenes

Sus tambores y barriles siguieron resonando por las calles de la Parte Vieja hasta llegar al tablado de la Plaza de la Constitución, donde les acompañaron cientos de personas. Y de allí, con el espíritu festivo en alto, a la iglesia de Santa María, una de las paradas más emocionantes de su recorrido. Los rataplanes de los más txikis resonaron con fuerza en el interior del templo, donde interpretaron la Marcha de San Sebastián, y también fuera, en el atrio, donde se congregaron nuevamente multitud de personas. El recorrido tocaba a su fin, pero Gaztelubide Txiki aún tenía una cita importante.

El broche de oro a su desfile tuvo lugar, como cada año, en la sede de la sociedad. Allí aguardaron a que llegaran los invitados especiales de la cena de Gaztelubide, que en esta ocasión fueron el alcalde, Eneko Goia, su esposa, Leire Caridad, y los dos condecorados con el barril de oro de la sociedad: Ander González y Gabriela Uriarte, cocinero y nutricionista, respectivamente, del programa de televisión 'A bocados'. El Tambor, Barril y la Aguadora Mayor fueron los encargados de entregar una medalla de la tamborrada txiki a cada uno de estos invitados especiales. La Marcha de San Sebastián puso fin a un desfile redondo. También en la Parte Vieja sonaron con fuerza los tambores y barriles de otra joven pero impetuosa comitiva: Kresala Txiki.

Marchas y coreografías

180 chavales de 3 a 14 años con trajes napoleónicos azules y amarillos, de cocineros y de aguadoras partieron a las 18:30 horas de la plaza Zuloaga, dirección a la iglesia de San Vicente. Esta compañía, que data de 1984, cuando un grupo de familias del colegio Los Ángeles decidió impulsar la tamborrada, sale cada víspera de San Sebastián desde San Telmo haciendo la bajada del Castillo. La carroza, los caballos, los cañones tirados por burros y los pequeños tamborreros fueron avanzando a golpe de rataplán paso a paso hasta el quiosco del Boulevard y, de allí, a la plaza Sarriegui y a la de la Constitución, donde llegaron a las 20:05 horas. Los componentes de esta tamborrada interpretaron la actual y la antigua Marcha de San Sebastián, entre otras piezas, acompañados de las coreografías del grupo de baile de Kresala. Media hora después, en la calle Euskal Herria, los redobles de Kresala Txiki se despidieron de las calles de la Parte Vieja hasta el año que viene.

Pero ayer, la primera de las tamborradas infantiles en hacer sonar sus tambores fue la de Katalina de Erauso Txiki. Casi ocho horas antes de la izada de la bandera, los 81 participantes de esta tamborrada se congregaron en el patio del colegio para tocar los primeros compases de la fiesta. Ataviados con sus trajes de cocineros, llenaron de ambiente tamborrero la calles de Amara, desfilando por Podavines y Mercaderes. Esta comitiva de cocineros recorre desde 1988 las calles del barrio la víspera del patrón y lleva sus redobles a otros colegios, establecimientos e, incluso, a una sucursal de la DYA, donde cada año encienden sus sirenas para disfrute de los más pequeños.

Una tamborrada mucho más reciente, que se estrenó hace dos años, escribió ayer otra página en su historia. Se trata de la tamborrada de Amigos de Afede, que está compuesta por 85 chavales de 6 a 14 años y toca por el barrio de Gros. Este año han introducido un pequeño cambio. Ayer, adelantaron la hora de la merienda a la mitad del recorrido en lugar de tomársela al final, para recuperar fuerzas y continuar tocando con las pilas bien cargadas. Los cocineros y aguadoras de esta tamborrada partieron a las 18:00 de la calle Nueva, donde la compañía de juguetes tiene una de sus tiendas, para finalizar en el mismo punto dos horas después. Mañana a mediodía será el turno de las 49 compañías de la Tamborrada Infantil y por la tarde, Amaratarra y El Antiguo, harán sonar los últimos rataplanes de los más pequeños pero entregados seguidores de la fiesta.

Tamborrada infantil