Cómo sobrevivir a dos años sin Tamborrada

Los distintos sectores relacionados con la fiesta sufren las consecuencias económicas de las suspensiones y tratan de adaptarse a ellas

MIKEL ENCINAS

La suspensión de la Tamborrada es un golpe para toda la sociedad donostiarra. Más si cabe este año cuando, pocos meses atrás, parecía que caminábamos de forma irreversible hacia la normalidad y que mañana iba a ser el día en que disfrutáramos de nuestra fiesta como lo hacíamos hasta que en marzo de 2020 la pandemia se cruzó en nuestro camino. Pero, más allá del golpe moral que supone no poder disfrutar de un día único para todos los que hemos nacido en Donostia, la no celebración del Día de San Sebastián supone también un golpe en la línea de flotación de muchos negocios para los que cada 20 de enero supone un sustento económico importante. Al margen de la hostelería, hay muchos sectores para los que el Día de San Sebastián es capital. EL DIARIO VASCO se ha puesto en contacto con una sastrería, una tamborrada, una sociedad y una txaranga, todos ellos afectados por la suspensión de la fiesta.

«Este año se ha trabajado bien, pero en 2021 no se hizo nada»

Antonio Pascual, Sastrería Antonio Pascual

Desde su local en la calle San Martín lleva décadas siendo el referente de Donostia en lo que a trajes de tamborrada se refiere. Antonio Pascual ha creado muchos de los diseños de los trajes con los que desfilan las distintas compañías por las calles de Donostia el día 20 de enero y los meses previos a la gran cita son para él de una dedicación claramente orientada a los preparativos propios de la tamborradas, si bien durante el resto del año bodas y demás eventos ocupan su agenda. Pero cuando llega octubre «me dedico casi exclusivamente a los trajes de tamborrada. Casi todos los años te entran grupos, arreglos de trajes, adaptaciones, reposiciones...». El sastre guipuzcoano asegura, no obstante, que este año ha podido trabajar con mayor normalidad que el pasado, puesto que el anuncio de la cancelación de la Tamborrada ha llegado cuando ya había recibido muchos pedidos y «la gente es muy legal y cumple. Si te hacen un pedido, lo recogen» aunque luego no haya Tamborrada. Recuerda, eso sí, que el año pasado sí que fue duro: «Fue un palo importante para nosotros. El año anterior fue de los que mejor trabajamos, pero para la Tamborrada de 2021 no se hizo nada».

Este año, al menos, ha recuperado parte de la actividad y cuenta que «de la Infantil acabo de hacer 130 trajes para San Alberto Magno» y también ha tenido encargos «de Lizeo o de Orixe». En general cree que «hemos trabajado bien».

A sus espaldas suma decenas de tamborradas, miles de trajes de niños y asegura que esta Tamborrada será la última, puesto que tiene previsto jubilarse llegado el mes de mayo. A sus 71 años, se tomará un merecido descanso después de haber vestido a gran parte de los tamborreros que han hecho sonar sus tambores durante tantos años.

«Es un mazazo en lo anímico y en lo económico»

Eneko Gómez, Txaranga Joselontxos

Salta a la vista que el Día de San Sebastián es el más importante del año para una txaranga donostiarra. Como explica Eneko Gómez, de Joselontxos, «no paramos en todo el día». No es una forma de hablar. Los músicos de esta fanfarre tocan las piezas para las tres tamborradas de Kresala, para Amaikak Bat y Kañoyetan. El músico donostiarra asegura que la suspensión de este día «nos afecta porque es una txaranga de Donostia que surgió para la Tamborrada, pero en realidad nos estamos viendo afectados por toda la situación que se viene derivando de la pademia desde marzo de 2020». Desde esa fecha sólo han dispuesto de dos actuaciones. Evidentemente, el día 20 de enero es algo así como su 'agosto'. «El 20 de enero supone un porcentaje importante de nuestros ingresos. Por suerte o por desgracia no dependemos de lo que ganemos con la txaranga. Es un ingreso extra para nosotros, pero es un mazazo importante tanto en lo anímico como en lo económico».

Este año, si cabe, el mazazo «ha sido mayor porque teníamos todo organizado. Somos 11 o 12 en la txaranga, pero teníamos preparados ya los refuerzos de 10 o 15 porque solemos ir unos 20 en cada tamborrada». Al menos, asegura que «no hemos tenido gastos, pero habíamos empezado a ensayar». Ahora, Eneko anhela que «para verano empiece a moverse todo» y poder ir recuperando cierta normalidad de cara al próximo año».

«Aunque no salgamos siempre hay gastos»

Miguel Prieto, Tamborrada Urtoki

Huelga decir que los primeros afectados por la suspensión de la Tamborrada son las propias tamborradas. Pero, ¿hasta qué punto les afecta económicamente? ¿en qué tipo de gastos ordinarios incurre una tamborrada si al final no desfila por las calles de Donostia? Miguel Prieto es el coordinador de la Tamborrada Urtoki y nos ayuda a contestar a algunas de estas preguntas, aunque parte de la base de que en su caso «tenemos un remanente que nos ha permitido hacer frente a los gastos gracias a una economía afianzada». No obstante, incluso un año que no se sale y no se contrata txaranga hay gastos para una tamborrada: «Aunque no salgamos, siempre hay gastos. Nosotros pagamos el alquiler del local en el que guardamos el material, como tambores y barriles, y, además, todos los años hay que arreglar algo, reformar algo o gestionar». Confiesa que «este año se ha gastado más que el pasado porque iniciamos todos los procesos» dado que la suspensión no llegó hasta última hora. «Por ejemplo, hemos confeccionado trajes para los que iban a estrenarse este año, cosa que el año pasado no hicimos» dado que la suspensión de 2021 se sabía de antemano. Al menos «ha habido ciertos ingresos de la gente que se ha dado de alta y ha pagado una cuota de entrada». Lo que no han hecho ha sido cobrar la cuota anual de mantenimiento que «cobramos al terminar la tamborrada, hayan salido o no, para afianzar su plaza en la tamborrada».

Más allá de las cuotas que este año no cobrarán, también reciben subvenciones que «el año pasado no hubo, pero este puede haberlas».

«La Víspera podíamos hacer la caja de todo el mes»

Antxon Carrera Azurmendi, Sociedad Peña Hípica Donostiarra

Las sociedades están sufriendo durante la pandemia. Antxon Carrera Azurmendi, de la Sociedad Peña Hípica Donostiarra, explica que «la Víspera de San Sebastián, con 80 personas cenando y abiertos hasta las seis de la mañana, se puede llegar a hacer la caja de todo el mes». Este año, sin embargo, «para el día 19 sólo hay una mesa y no hay cena oficial. Para el día 20 creo que hay dos mesas». Pero la crisis de las sociedades va mucho más allá del Día de San Sebastián: «Desde marzo de 2020 se nos ha estigmatizado y eso hace mella. Las sociedades no han funcionado como lo hacían antes de la pandemia ni en las épocas en las que no había restricciones».

La suspensión de la Tamborrada es un golpe para toda la sociedad donostiarra. Más si cabe este año cuando, pocos meses atrás, parecía que caminábamos de forma irreversible hacia la normalidad y que mañana iba a ser el día en que disfrutáramos de nuestra fiesta como lo hacíamos hasta que en marzo de 2020 la pandemia se cruzó en nuestro camino. Pero, más allá del golpe moral que supone no poder disfrutar de un día único para todos los que hemos nacido en Donostia, la no celebración del Día de San Sebastián supone también un golpe en la línea de flotación de muchos negocios para los que cada 20 de enero supone un sustento económico importante. Al margen de la hostelería, hay muchos sectores para los que el Día de San Sebastián es capital. EL DIARIO VASCO se ha puesto en contacto con una sastrería, una tamborrada, una sociedad y una txaranga, todos ellos afectados por la suspensión de la fiesta.