«Tocar el 20 de enero es un orgullo para un invidente»

Roberto Doval. / A.M.
Roberto Doval. / A.M.

El director de la ONCE, Roberto Doval, confía en lograr los 60 componentes que necesitará el colectivo para crear la compañía

A. M. SAN SEBASTIÁN.

«Un afiliado me decía: yo que soy donostiarra nunca he podido participar en la tamborrada. Para nosotros desfilar el 20 de enero va a ser una forma más de normalización. Va a ser algo muy especial para mucha gente».

Es fácil comprender lo que puede sentir un invidente veterano ahora que acaricia la posibilidad de vestirse de cocinero para interpretar a Sarriegui en la calle en la próxima fiesta de San Sebastián, pero lo sintetiza el nuevo director de la entidad, Roberto Doval, quien explica que todo discapacitado lo que ansía es integrarse en todos los aspectos de la vida junto a los demás ciudadanos. «Como todo el mundo el invidente tiene necesidad vital de expresarse y de sentirse vivo y participativo con los demás».

El run run de participar en la tamborrada venía de tiempo atrás. Comentarios de «habría que hacer algo» se han escuchado en la Once durante los últimos años. Pero el empujón final «surge de un grupo de afiliados de base, sobre todo de gente veterana». Personas que han sentido la tamborrada todos los años desde y como una barrera. En el mes de febrero, poco después de la última fiesta de San Sebastián, el asunto salió en los foros internos de los afiliados de la Once. Y empezaron las conversaciones con Festak. En la última reunión, celebrada la semana pasada, se les instó a variar su intención de salir a mediodía para no toparse con la Tamborrada Infantil. Ahora hay dos alternativas sobre la mesa que los afiliados van a sopesar: desfilar de 08.30 a 11.30 h o de 14 a 17 horas con un recorrido reducido por el centro de la ciudad.

Doval explica que la ceguera total «ha descendido muchísimo» pero sí hay afiliados con ceguera severa que limita mucho la autonomía personal. «El que podamos demostrar a la sociedad que somos capaces de hacer lo mismo que otras tamborradas es muy importante para nosotros, produce mucho orgullo personal». El reto tirará de mucho afiliados para adelante a la hora de apuntarse a la tamborrada. La Once echará mano de afiliados, de familias de trabajadores y de jubilados: vendedores de cupón con problemas de visión u otra discapacidad y técnicos de la entidad con y sin discapacidad. La Once es «una gran familia» dispuesta a afrontar un nuevo e ilusionante reto. A finales de mes la organización difundirá una nota interna para ver quién se anima a tocar el 20 de enero. Nadie duda de que superarán el umbral mínimo de 60 tamborreros.